Advertisement
Lunes, 25 de enero de 2021

Nuestras prodigiosas manos

“¡Que pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!” (Ramon J. Sénder)

Llevamos unos meses, ¡y los que nos queden!, en que le dedicamos a las manos un trato especial, y además todos los “gurús” dedicados a la medicina, a la prevención y a la política etc. nos vienen advirtiendo de esta acuciante necesidad, (lávense las manos, sepárense, tápense boca y nariz) entre otras, estar prevenidos contra este virus, enviado por el mismísimo “satanás”, y que nos ha traído y nos trae envueltos en una nube de angustia y temor.

La mano humana supera a todas las maravillas de la tecnología moderna. Los primeros primates que fueron dotados de pulgares oponibles tuvieron manos que podían construir armas para cazar. Cuando la inteligencia humana se puso a la par de las manos hábiles, el género entero inició el ascenso histórico, que lo llevaría a la luna.

“Contemplad las manos”, señalo Montaigne: “como prometen, invocan, ruegan, suplican, amenazan, oran, rehúsan, llaman, interrogan, admiran, confiesan, adulan, instruyen, ordenan, ridiculizan, bendicen, curan, protegen, sujetan,  ¡qué se yo!. Además, todo esto con una variación y multiplicaciones de la variación que son envidia de la lengua… “Y, ahora también limpias, muy limpias”…

La gente no solo puntualiza y adorna el habla con movimientos de las manos, sino que en una crisis, posiblemente las utilice en lugar de las palabras, tal como ocurre hoy día al traducir las alocuciones y discursos televisivos, al colectivo sordomudo. Las manos hablan un idioma universal. Los pueblos aborígenes de Norteamérica superaron sus barreras lingüísticas tribales mediante un complicado lenguaje por señas; también hoy día, los modernos viajeros en tierras extrañas usan las manos de manera muy parecida a solicitar instrucciones.

El dorso no reviste particular interés, pero el anverso es sorprendente. No existen dos manos iguales, ni siquiera las de la misma persona. Las líneas de la palma y las espirales de la yema de los dedos son tan distintivas, que durante siglos se han empleado con propósitos de identificación personal. Los rebordes de nuestros dedos, como los surcos de un neumático sirven para aferrase mejor a cualquier superficie. (Aristóteles creía que las líneas de la palma predecían la longevidad). La quiromancia, a la que su teoría favorece, lo antecede. Ya en el año 3000 a, de C, los místicos chinos leían la palma de la mano como un mapa de carreteras. Desde entonces, los partidarios de este tipo de adivinación han venido estudiando la “línea del destino”, que apunta al largo dedo medio o cordial, y la “línea de la vida” o pliegue tenar, logrando diversos grados de precisión profética. No digamos: si la efectúan mujeres de etnia gitana, muy proclives a los gafes, hechicerías y adivinaciones. La “buenaventura” dirían es su lenguaje calo, con el fin de sacarse unos dineros, a veces eran coincidente con el hecho ocurrido, y la cosa se ponía alegre o seria, según fuera el oráculo precedido.

Como la palma de la mano es vital para la supervivencia, está dotada, al igual que la planta de los pies, de abundantes nervios especializados, los cuales envían señales de dolor agudo al cerebro cada vez que la seguridad de superficie se ve amenazada por el fuego, o por objetos punzocortantes. Nuestras manos son testigos de infinidad de situaciones, con ellas expresamos inmensas alegrías, también profundas tristezas, nuestras palmas poseen una gran concentración de glándulas sudoríparas, que se contraen en el clima frio y se dilatan cuando hay fiebre, calor excesivo o miedo. No obstante, su piel es más seca que la de otras partes del cuerpo, porque no es deseable que resulten resbaladizas.

Se han hecho cientos de intentos por clasificar las manos según su forma, sin conseguir resultados sólidos. Los quirománticos, son personas con mucha imaginación, suelen insistir en que las manos reflejan personalidad, sostienen que cierta forma clasificada como “elemental” se asocia con personas que son rudas y atléticas; la forma clasificada de “motriz” denota inteligencia, la “sensitiva” que la persona es soñadora; y la “psíquica” corresponde a quienes son perceptivos. Sin embargo el pianista Rubinstein tenía manos de laborar en el campo.

También desempeñan las manos un papel importante en las curaciones. Las manos reconfortan a los enfermos y parecen alentar el dolor. En todo el mundo, la gente coloca inmediatamente las manos sobre cualquier herida que sufre. Este tiempo de inquietud, de desgarro, de muerte, de enfermedad y de incertidumbre ha sido en tiempo de las manos, de las que estuvieron y las que se añoraron, las manos que en los duros momentos vividos, no han podido mitigar el dolor y la despedida del ser querido. Nuestras manos, las manos maltratadas, de la generación, que abuso de ellas encalleciéndose, endureciéndose, agrietándose, y deformándose, marcados sus dedos, manos donde algunas no contaban los diez dedos, manos que degeneraban con el intenso uso de los dedos, manos que al envejecer la destreza manual disminuye y desaparece la grasa, resaltándose los huesos y las venas. Perdamos unos minutos al día en observar nuestras manos, para sentir su prodigio, su mensaje, su valor y su comunicación. Realmente sublimes…. Verdad tú…

                Fermín González  salamancartvaldia.es             blog taurinerías