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Lunes, 18 de enero de 2021

Ayer me llamaron agorero

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Así, como suena.

Charlábamos sobre la Navidad, las reuniones en familia, la cena de Nochebuena… ¡La imposibilidad (me decían) de que se separen las familias por la decisión de cuatro políticos… Y la ridiculez de limitar a seis el número de comensales en las fiestas señaladas: ¿A quién dejamos fuera?

Yo decía que el virus no se rige por calendario, que no entiende de fechas en rojo, ni de brindis, ni de exceso de alcohol en los sentimientos. Y del peligro que puede suponer desandar lo parcheado (que ha sido más parche que camino).

¡Eres un agorero!, me dijeron. Piensas en la tercera ola sin tener la certeza de que vaya a llegar.

Tienen razón, afirmo con certeza. Y completo: el problema no es que yo piense, sino que algunos no piensan. Sencillamente, no piensan. Ya hemos demostrado que la prudencia no es lo nuestro, ni la contención, ni el sentido común… Pero no me hagáis mucho caso: ya sabéis que soy un agorero.