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Martes, 26 de enero de 2021

Antonio Riesco Rollán: “Los camioneros vivimos con el miedo constante de contagiarnos”

Este profesional salmantino comparte su experiencia laboral como camionero en rutas internacionales por toda Europa
Antonio Riesco Rollán, delante de su camión en una pausa de su última ruta - AR

Antonio Riesco Rollán es un transportista salmantino natural de la pequeña localidad de Palencia de Negrilla, pero su profesión le lleva con frecuencia a visitar países como Portugal, Francia, Alemania o Bélgica. Ser camionero en plena pandemia es una actividad cuando menos de riesgo, con una alta movilidad mientras el resto de los ciudadanos de la Comunidad se ven limitados al confinamiento regional desde hace semanas. 

“La verdad es que la crisis está afectando, pero no excesivamente en mi caso. Me dedico al transporte de mercancía, y es algo que no se detuvo ni siquiera en el mes de abril durante el estado de alarma. Sin embargo, no somos ajenos al resto de la actividad de otros sectores y la falta de movimiento termina afectándonos a todos”, señala Riesco, precisamente en medio de uno de sus viajes por carretera. 

Otro de los aspectos que destaca Antonio en su experiencia es la falta de controles exigentes a la hora de acceder a los países europeos durante la pandemia: “Tan solo algunos países como Francia o Bélgica te exige una declaración responsable de que no padeces síntomas de la enfermedad. Pero en ninguno de mis viajes me han solicitado una prueba PCR o similar. Lo que sí tengo, al igual que todos los compañeros que conozco, es mucho cuidado a la hora de acceder al material a transportar y en especial al volver a casa. Todos tenemos miedo de contagiarnos, y en especial alguien como yo, que soy autónomo y una baja podría suponer un parón inasumible en mi trabajo o incluso perder clientes”. 


En cuanto a la situación económica derivada de la pandemia, Antonio confiesa que pese a las dificultades hay que seguir invirtiendo si quiere continuar en el negocio: “Precisamente ahora estoy pensando en adquirir otro camión, ya que o se ofrece un buen servicio o se pierden clientes. Los camiones son realmente caros y tienen una vida útil inferior a otros vehículos de transporte, especialmente si se llevan cargas muy pesadas. Si los beneficios dejan menor margen cada vez, hay que esforzarse más, procurando hacer el menor número de kilómetros de vacío”. Finalmente, estos profesionales, que están estrechamente vigilados en cuanto a horas de conducción y descanso, terminan aceptando más y más viajes para poder aumentar sus beneficios a costa de invertir tiempo. Precisamente uno de los temores principales a la hora de contagiarse, además de la propia enfermedad, es la de afrontar una baja laboral mientras los gastos siguen corriendo, y que pueden ser astronómicos cada mes si no se producen los ingresos habituales.