Una Navidad atípica. 2020

La bisiesta Navidad del año 2020, pasará la historia como una de las más nefastas que han sucedido a lo largo de la última centuria.

Si siempre nos asaltan (y es normal) las emociones, los recuerdos… este año se van acrecentar. Control, control, control…

Aprendan con estos sencillos trucos a aceptar la emotividad (positiva y negativa) y disfrute de las pequeñas cosas.

La Navidad trae consigo un aumento de emociones: ilusión,  sorpresa, reencuentros, son parte del proceso. Pero también lo son ciertas emociones negativas, como el fracaso, la ansiedad;  saber gestionar el dolor por la ausencia de seres queridos, asociado al sentimiento de soledad, es la entrada frecuente al jardín donde están plantadas flores negras,  con perfume a depresión y tristeza.

 Para todas las sombras que nos cercan, debemos estar preparados psicológicamente. El Covid-19 sigue y seguirá entre nosotros.

Con o sin vacuna,  debemos  seguir cumpliendo  con las medidas de prevención estrictas, es la temporada de mayor convivencia. Mucho cuidado con las reuniones familiares.

Por ahora no hay ninguna seguridad con la vacuna, como tampoco hay un tratamiento médico para  sanar el Covid, no olvide  las recomendaciones: resguardo domiciliario,  distancia,  uso de mascarilla,  lavado de manos y otras medidas.

 Si los RRMM, trajeran la vacuna, se iniciaría su aplicación entre los grupos más vulnerables, personal médico y sanitario, residencias geriátricas y cuidadoras, ancianos, personas de riesgo por patologías cronificadas  por edad.

El año 2019, cuando levantamos la copa para celebrar el Nacimiento de Jesús, o cuando brindamos el 31 de diciembre… jamás pensamos que un virus, estaba llamando a la puerta. Y  con la hoz afilada, segaría la vida de 72000 personas.

2021 llega con lastres muy graves, cierre de empresas, ERTES sin cobrar, ERES, paro y más paro, las luces quieren dar ambiente navideño, pero el alma  se nos congela,  los ojos medio ocultos tras la mascarilla  hablan. Son muy graves, las  consecuencias, de una gestión mal gestionada, saber que el covid estaba entre nosotros al mismo tiempo que levantamos la copa… es algo impensable.  Vivió oculto tras los  velos de la mentira, era necesario ¿o no? la llegada de los Idus de Marzo y todo explosionó como  un Tsunami.

 Alguien me dice: “No la ve uno cerca sino cuando ya está sucediendo; cuando la familia después de una fiesta, está acudiendo a un velorio”.  Es importante prepararse para vivirla de manera diferente.

Presten especial atención a los niños, son los más perjudicados, recordemos que pasaron gran parte del año sin socializar, sin interactuar con sus compañeros y amigos,  debe estar atento. MUY ATENTOS  ante cualquier síntoma pónganse en manos del profesional.

Pero no todo va ser negativo ¿Por qué no aprovechar este tiempo  para retomar tradiciones que se  habían olvidado? Al buzón solo llegan las cartas de los bancos y publicidad. Animémonos a escribir de nuestro puño y letra felicitaciones y enviarlas por Correo Postal.  Hacerlas nosotros mismos. Da igual lo que se mande, seguro que quien la reciba sentirá que no está  Navidad atípica,  hay gente que le quiere. ¿No me diga que no les apetece hacer sentir así?

 

Gestionar las ausencias, el dolor por los seres que no nos acompañan, es una realidad a la que debemos hacer frente desde la naturalidad. El recuerdo ante la pérdida, debe estar presente en la Navidad, pero no debe impedir disfrutar, fuera los falsos histrionismos (Exageración y afectación en la forma de expresarnos)

Aléjese de personas tóxicas, siempre están al  acecho,  tratan de convencerle de su visión pesimista. Hablan continuamente de enfermedades, es su tema  preferido, habrá cenizos, que el  24 de diciembre, llamaran para contar que fulanito o zutanito está enfermo. Aléjese de ellos, son vampiros psicológicos, viven de succionar lo positivo, se alimentan del buen hacer hasta quedar saciados. Disfrute de su momento y practique la virtud de decir no para sobrevivir con acierto y elegancia a obligaciones impuestas.

 Planificación, es la solución para evitar el estrés. Adelante todo lo que pueda las compras. En la carretera, caso de no estar perimetrados, no tenga prisa por llegar a su destino; valore sus emociones a la hora de ponerte al volante.  Hablar de alimentos, ayuda a controlar la ansiedad, puede parecer un imposible en  época de mariscos, pavo y atracones. No dude incluir en su dieta, una dosis extra de serotonina y mucha prudencia, callar da buenos resultados.

Que la Navidad del Sars-Cov-2 (Covid19) nos permita controlar el río de sensaciones que suscitan: ilusión y alegría; tristeza y añoranza. Vayámonos preparando y  alegrémonos de estar vivos, para recibir un año más el Nacimiento de Jesús.