Miércoles, 25 de noviembre de 2020

“La reinserción social no es fácil en general, pero en particular sí que se dan casos”

Cáritas Diocesana de Salamanca ha acogido a 555 personas en el último año, de las cuales, un 19% acudía a este recurso por primera vez y el 82% son hombres

Alfonso García, director Centro de Acogida Padre Damián | FOTOS: Lydia González

Están en Salamanca aunque la mayoría de las veces no los queremos ver, de hecho, muchos expertos los definen como los ‘invisibles’. Buscan una segunda oportunidad, una nueva vida que les permita sentirse realizados y felices, pero, por todo tipo de circunstancias, no tienen una familia que les apoye, están solos y el camino es durísimo. Hablamos de personas con enfermedad mental, o que han tenido problemas de adicciones, o que acaban de salir de la cárcel, o que son inmigrantes sin papeles... Perfiles muy distintos con un pasado común, marcado por situaciones problemáticas y múltiples dificultades de las que quieren alejarse. Y en ese punto es donde encuentran un rayo de esperanza, el apoyo profesional que les facilita Cáritas Salamanca.

“Acompañamos a personas que vienen de la calle y que en algún momento deciden salir de esa situación y plantearse otras alternativas. El Centro Padre Damián es una casa que cubre todas las necesidades básicas (alimentación, higiene, alojamiento, resolver cuestiones burocráticas),  pero el principal objetivo es acompañar a estas personas para salir de situaciones muy duras”, explica Alfonso García, coordinador del programa de personas sin hogar de Cáritas Salamanca.

Lograr la mayor autonomía posible es la meta, pero el camino siempre es complejo porque, en muchos casos, “los plazos se alargan para gente con enfermedades graves o para extranjeros que tienen órdenes de expulsión y para los que cualquier gestión es muy complicada”. Sin embargo, “aunque la reinserción social no es fácil en general,  en particular sí que se dan casos”.

La pandemia dispara las peticiones de ayuda

Cáritas alerta de que la crisis sanitaria y social causada por el coronavirus ha provocado el aumento de la presencia de personas sin hogar en los recursos de la Confederación de toda España y ha incrementado la necesidad de plazas en un 25%.

Este aumento ha puesto al borde de la saturación la red de acogida y acompañamiento de la organización católica para las personas sin hogar, por lo que, sus responsables advierten que “urgen alojamientos de continuidad y medidas alternativas para todas las personas sin hogar afectadas por la pandemia”, junto a políticas públicas ágiles para afrontar las nuevas necesidades planteadas por la Covid-19 que garanticen los derechos y la dignidad de estas personas invisibles”.

En el caso de Salamanca, Alfonso García confirma que “con la pandemia hay más gente que reclama nuestra ayuda”, lo que supone otro problema ya que la Casa de Acogida Padre Damián, con capacidad  para más de 25 usuarios, ha tenido que reorganizarse y reducir los espacios para adaptarse a los protocolos sanitarios. De hecho, en estos momentos, está al 100% de su capacidad.

Sin duda, es evidente que estamos ante una realidad más complicada aún para los vulnerables: “el impacto social y sanitario de la pandemia ha puesto de manifiesto la realidad de muchas personas sin hogar o de personas que viven en infraviviendas, lugares poco salubres y dignos para poder vivir con cierta seguridad y para quienes es una utopía poder adoptar las medidas de prevención decretadas por las Administraciones”, afirman desde Cáritas Diocesana de Salamanca.

Llamamiento a las administraciones

Por eso, con este panorama, Alfonso García, director de la casa de acogida ‘Padre Damián’,  quiere llamar la atención de los poderes públicos y de la ciudadanía sobre los efectos que la falta de una vivienda adecuada supone para miles de personas y familias en nuestro país, donde se estima que cerca de 800.000 hogares y 2,1 millones de personas sufren situaciones de inseguridad en la vivienda (VIII Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España).


Mientras tanto, Cáritas Salamanca sigue volcando sus esfuerzos en dos recursos complementarios en la atención a las personas sin hogar:  el Centro Padre Damián (avenida Raimundo de Borgoña 30) y el Espacio Abierto (paseo de San Antonio 17).

En el primero ofrecen “una acogida digna a las personas. Desde el centro, más allá de la necesaria asistencia, se realiza un acompañamiento para favorecer su promoción personal, social, cultural y laboral, y con ello, aumentar su autonomía personal”.

En este sentido, se trabaja en colaboración con otros recursos de la institución, a través del área de inserción laboral, mediante cursos de formación y orientación, junto a programas de recuperación personal, como es el centro de día de atención a las drogodependencias o el centro de salud mental ‘Ranquines’.

Por otra parte, Espacio Abierto es un proyecto asistencial, educativo y motivacional dirigido a personas en situación de pobreza y exclusión social. Funciona como Centro de Día y está pensado para aquellos usuarios que, por diversos motivos, les resulta difícil responder y adaptarse a los requerimientos de programas y procesos más complejos y estructurados. En este caso el objetivo es promover el inicio de procesos de mejora personal.

Más de 500 personas sin hogar atendidas en Salamanca en el último año

Cáritas Diocesana de Salamanca ha acogido a 555 personas en el último año, de las cuales, un 19% acudía a este recurso por primera vez y el 82% son hombres.

El 58% son españoles, un 14% del resto de Europa, de Latinoamérica y Caribe proviene otro 12%, y solo el 3% de África.

Hay personas de todas las edades, desde 20 a 70 años, aunque la mayor parte se encuentra entre los 40 y 60 años.

En el caso concreto del Centro Padre Damián, han pasado 223 personas, de las cuales 30 venían por primera vez. Entre estas personas, 140 eran españolas (63%) (106 hombres y 34 mujeres) y 83 eran inmigrantes (63 hombres y 20 mujeres). La estancia media se alarga este año respecto a los anteriores, aumentando a 90 días.

En este recurso, los datos han cambiado debido a la pandemia también. Cuando se decretó el estado de alarma el servicio de acogida permaneció cerrado hasta finales del mes de junio. Durante ese periodo (marzo-junio) en ‘Padre Damián’ residieron 24 personas que eran las que estaban acogidas a fecha de 14 de marzo. No se han producido ingresos nuevos hasta principios de junio con la llegada de 6 personas del albergue Lazarillo. A partir de entonces si se han podido acoger a más personas, pero con mucha dificultad debido a la nueva realidad de la COVID: reducir el número de plazas disponibles, cambiar los comedores, realizar algunas actividades. Actualmente, la casa de acogida tiene cubiertas todas sus plazas.