“Este ensayo no es un libro de obviedades de fútbol”

           Estoy muy contento porque, en un mes, publico mi decimotercer ensayo de fútbol. Ya he cerrado todos los detalles con mi editorial “USHUAIA EDICIONES”. Serán casi 300 páginas de metáforas, reflexiones, ideas y realidades de nuestro fútbol en esta época de pandemia, desde luego nunca un compendio de obviedades como está ocurriendo en muchas tertulias…

Plasmo el texto de la contraportada a ver si os hacéis una pequeña idea: “Este ensayo no es un libro de obviedades de fútbol, cada idea hay que trabajársela reflexionando sobre ella en profundidad. Ya en 2007 escribí “El balón es el norte, es un elemento neutral para los dos equipos, su posesión es la razón de ser de este juego, con él pasarán siempre cosas distintas que si no lo tenemos y el partido de fútbol será diferente en función de su mejor o peor administración. El balón nos hace felices de pequeños cuando montamos una pachanga sin fin en cualquier espacio baldío”. Desmond Morris ya había asegurado que “El centro de todas las actividades de la “Tribu del Fútbol” es el balón. En tanto objeto material, su principal propiedad es la “movilidad imparcial”.

 (…) “Os presentamos uno de los inventos que más nos han influido y ayudado: La Brújula…” Afirman los chinos que ellos la habían inventado más de 2.500 años antes de Cristo. Y hay opiniones que, un milenio más tarde, Marco Polo la introdujo en Europa. El artefacto llegó durante el Renacimiento (Siglo XIV) y se pensaba que todo era obra de brujería. Por abundar, el balón de cuero también fue inventado por los chinos en el siglo IV (a.C.).

Enrique Carretero nos dijo en “La religión esférica”: “El fútbol está muy ligado a la infancia, esa etapa de la vida en la que la imaginación campa con libertad, confundidas realidad y ficción. De hecho, en el fútbol la gente se comporta como si fuesen niños, como si los devolvieran de manera transitoria a la infancia, lo que siempre ha despertado la perplejidad de quienes no se ven arrastrados por la afición al deporte rey. Pero esa ligazón no solo se entabla a este nivel: el fútbol está relacionado con la infancia porque retrotrae al aficionado hasta ella de un modo onírico, le hace rememorarla y degustarla de nuevo.” 

En el libro “Grandes estrategias”, de John Lewis Gaddis, leí: “Lincoln recuerda lo que aprendió trabajando como topógrafo en sus años de juventud: La brújula señalará el norte verdadero desde donde te encuentres, pero no avisa sobre los desiertos, ciénagas y desfiladeros que encontrarás por el camino. Si, en la búsqueda de tu destino, te lanzas hacia él sin atender a los obstáculos y no consigues otra cosa que hundirte en una ciénaga…, ¿qué utilidad tiene conocer el verdadero norte?”. 

Un dicho anónimo me ilustró: “A veces hay que perder el norte para descubrir que se puede ir en otras muchas direcciones. Entendí que para encontrar el norte a veces hay que ir hacia el sur”. Es la paradoja del fútbol, “si voy es que vengo; si vengo, es que voy”. El balón es la brújula y los equipos que no disponen de balón también precisan de ella, porque el fútbol se juega tanto con balón como sin él. Y no olvidemos que los mejores jugadores de fútbol solamente poseerán la pelota durante tres minutos en su mejor partido. Nelson Falcao resume: “En el fútbol, lo peor que puedes hacer es ver únicamente el balón”. Es mi conclusión definitiva: El balón es la brújula del fútbol”.