Martes, 24 de noviembre de 2020

El español

Asistimos estos días a “una revuelta” en defensa del español, para que siga siendo lengua vehicular (o sea prioritaria) en los territorios del estado  donde existe otra lengua  desde hace siglos.

Acudiendo a diversas fuentes para entender la historia de este país, se da uno cuenta que siempre han cohabitado las diferentes lenguas, siendo el español el que ha predominado siempre por puro practicismo, es el que hablaba más gente, en este país y del otro lado del mar. Nunca ha necesitado de defensa de ningún tipo, ni la necesita, es lo suficientemente fuerte para subsistir por si solo sin ayuda de nadie.

La Constitución nos dice:

Art. 3

1.- El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2.- Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos.

3.- La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Entonces, ¿Qué pasa?  ¿Por qué salen voces clamando en su defensa? Parece ser que fuera a desaparecer del mapa, que de golpe y porrazo se borrara y tuviéramos que aprender otro idioma para comunicarnos.

Algo de razón tiene quien dice que se está relegando al español, pero no por leyes que permitan utilizar otro idioma en algunos territorios de nuestra patria común desde que Carlos I heredó los tronos peninsulares.

No soy el único sorprendido en ver que uno  de los grupos que con más ganas defiende el español, es el  formado por gentes de pulpito y toca. Tampoco soy el único sorprendido al ver que en su defensa se utilizan argumentos y “razones” para tapar la auténtica razón  de tan enfervorizada defensa: la merma de subvenciones a la educación concertada. Y en comunidades como Madrid la cesión de suelo público para la construcción de colegios concertados, o sea lo de todos en beneficio de unos pocos.

Durante los últimos años se ha relegado a la educación pública en favor de la concertada, queriendo dejar a aquella  como el único sitio donde recoger a los inmigrantes y los chavales/as de “clases menos pudientes”

La educación concertada “publicita y vende” como idóneo y él no va más, la educación bilingüe. Será buena no digo que no, pero he escuchado a padres decir que se está enseñando a sus hijos la educación en un idioma que no es el suyo, que les “obligan” a pensar de otra forma distinta a la nuestra, la construcción de frases no es la del español, aprenden palabras que definen conceptos que después se las ven y se las desean para hacerlo en su idioma, la riqueza léxica del español se pierde, los giros lingüísticos, el sentido doble de las palabras y toda la riqueza de nuestro idioma desaparece.

Se utiliza como lengua vehicular en esos colegios el inglés,  y algún otro pero principalmente el inglés, conocidos son  casos en que los chicos/as saben el nombre de los huesos en inglés pero son incapaces de nombrarlos en español.

Luego, ¿Quién está relegando al español? O, ¿es que aquí es lícito relegar nuestro idioma a un papel de segundón?

Aprender idiomas es bueno y necesario, pero no a costa de “programar” a los niños/as  en otra forma de pensar que acaba con nuestro idioma y con nuestra idiosincrasia. Programación que sirve para formar herramientas que se utilizarán en beneficio del sistema instaurado: el neoliberalismo. Dejando al individuo de lado, llevándolo a la soledad, por no hablar de la precariedad de los salarios, y los menguados derechos laborales.

Nuestro idioma se defiende solo, entre otras cosas porque siempre será el idioma más usado en este país (y en otros lugares) y en el que nos entendemos todos, siempre habrá alguna excepción que piense que por nacer en un lugar concreto donde se habla otro idioma, es más que los demás, pero hay que aceptarlo, gente equivocada hay en todos los sitios.