Viernes, 4 de diciembre de 2020

¿Por qué la filosofía?

“Una vida sin búsqueda no merece vivirse”.

PLATÓN

La filosofía tiene una función que cumplir en la sociedad desespiritualizada en la que vivimos

VICTORIA CAMPS

Mañana jueves, tercero de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Filosofía. Proviene de la palabra griega phílosophía, que significa "el amor a la sabiduría". Es uno de los campos más importantes del pensamiento humano, ya que aspira a llegar al sentido mismo de la vida. Se instituyó no solo para alentar la investigación y los estudios sobre los grandes problemas contemporáneos para responder mejor a los desafíos con que se enfrenta la humanidad, sino para sensibilizara a la opinión pública de su importancia y su utilización crítica, así como la necesidad de la generalización de su enseñanza para las generaciones futuras.

Tras el proceso y la muerte de Sócrates, su maestro, en el año 399 a. C., Platón se desengaña de la democracia, pero también de la política ateniense en general. El pensador, constantemente preocupado por los negocios de la ciudad, político en sentido auténtico de la palabra polis. Es el momento en el que se dedica plenamente a la filosofía, aunque de orientación política, se marcha a la ciudad de Megara, donde Euclides había fundado una escuela socrática, allí escribirá sus famosos “diálogos socráticos”, realizando dos viajes, de los que no se sabe mucho a Egipto y a Cirene.

En el año 388, a. C., Platón viajará a Siracusa la principal ciudad de Sicilia, donde el tirano Dionisio, pide su ayuda y su consejo. Siracusa estaba en guerra abierta con Cartago, una gran potencia comercial y militar emergente. En el encuentro entre ambos, Platón diserta sobre la virtud, el conocimiento y la justicia necesarias para el buen gobierno. Es el tirano quien tiene más difícil el dominio de sí mismo, sin el cual no hay verdadera virtud, por lo tanto, tampoco verdadero gobierno. Dionisio se ve incapaz de seguir los consejos del filósofo y Platón se vuelve a Atenas, después de haber sido apresado por unos piratas, esclavizado y finalmente rescatado. Fue reconocido en el mercado de esclavos de Egina por Aníceris de Cirene, filósofo amigo que lo reconoció, pagó su rescate y pudo volver a Atenas.

Se establece en la Polis y compra unos terrenos en los jardines de la Academia y funda allí la primera universidad del mundo, comenta una leyenda que los compró con el dinero que Aníceris no quiso recuperar. No durará mucho tiempo la estancia de Platón en Atenas, busca una justicia ideal que quiere ver realizada en este mundo, quiere armonizar la vida de los hombres en un Estado perfecto, como lo manifiesta en su escrito la República. Vuelve a Siracusa en el año 366 a.C., acosado por el nuevo tirano que le envía numerosas cartas, Dionisio II, llamado “el joven”.

Acude temeroso, piensa en la inconstancia de los jóvenes, y sus temores se hacen realidad. Los enemigos de Dión, seguidor de Platón y consejero de Dionisio, hacen correr el rumor que éste había hecho llamar a Platón para convencer al tirano y hacerle un instrumento de su política. En esta atmósfera de desconfianza se desarrolla su enseñanza. A pesar de que había iniciado su educación, la paideia, la impresión que le causó el nuevo tirano, más amigo del placer que de la justicia, de la riqueza que de la verdad, del juego que de la sabiduría, le hacen desistir de su empresa. Platón tiene que prometer que volvería a Siracusa para que le dejase marchar.

La experiencia de este viaje, sobrepasa el dato meramente biográfico o histórico, ilustra la tesis del propio Platón: la experiencia general de la inutilidad de los filósofos en este mundo equivale, en realidad, a una declaración de que el mundo está en quiebra, y no dice nada en contra de la propia filosofía.

Tras los fracasos del primer y segundo viaje, Platón acepta volver de nuevo a Siracusa en el año 361 a. C. Más que la invitación obligada del tirano, estaban los requerimientos de sus amigos y alumnos de la Academia, entre ellos Aristóteles. Posiblemente, resultara más importante el hecho de que Platón fuera el responsable de los lazos políticos entre Tarento y Siracusa, y temiera peligrar esos lazos si no acudía a la llamada de Dionisio

Desde la visita anterior, el tirano, según el consejo de Platón, entró en contacto con “hombres de toda la clase de ingenio”, tenía muchas ideas, pero se las daba de culto y tomaba las ideas como si fueran propias. Pero las enseñanzas de Platón no buscaban la transmisión de conocimientos, su objetivo era formar el carácter de la persona de manera total, la paideia del espíritu, que es un largo camino de paciencia y de dominio de sí mismo. Pero en la atmósfera de desconfianza en la que se desarrolla su trabajo en Siracusa, el filósofo vuelve a entrar en la cárcel. Sus amigos lograron rescatarle y retorna a Atenas.

En el camino de regreso, se encuentra con Dión, exiliado del tirano de Siracusa, en la ciudad de Olimpia, con motivo de los juegos. Allí le confiesa querer formar una armada con la ayuda de Esparta para tomar Siracusa, pero Platón no le apoyó, aunque concede libertad a sus discípulos para enrolarse en la empresa. En el año 357 a. C., toman Siracusa y expulsan a Dionisio II. Pero Dión mantiene la corte y la tiranía, tres años después fue asesinado.

Platón lloró a los dos, pero consideró que ellos se lo habían buscado. El gran filósofo ateniense no era un revolucionario, pero hay que reconocerle, que no estuvo dispuesto a que pereciera el mundo, con tal de mantener sus ideas. Muchos han ido por otros caminos, no es de extrañar que muchos afirmen que toda la historia de la filosofía, sea una nota a pie de página de las ideas de Platón. Un dato curioso y comparativo, después de la Segunda Guerra Mundial, ya en el siglo XX, Martin Heidegger regresa a su cátedra de Friburgo, después de haber coqueteado con la política hitleriana, según sus propias palabras para domesticarla, según otros, porque comulgaba con ellas, uno de sus alumnos le preguntó: ¿De regreso a Siracusa, profesor Heidegger?

La preocupación fundamental de Platón fue la de encontrar una forma de vida feliz para los hombres, tanto en su vida individual, como en la social, totalmente unidas para el pensador. Se dio pronto cuenta que, para establecer una teoría de comportamiento humano, una moral o una teoría del Estado, primero hay que saber qué es el hombre y qué es y como vino a ser el mundo en que vivimos. La moral y el Estado, necesitan de forma previa una teoría del hombre y del universo, a eso los pensadores lo llaman metafísica. Pero también es necesario investigar en que consiste el saber, si es posible el conocimiento y enfrentarse con nuestras propias dudas. Elevando la cabeza y echando una mirada a nuestro mundo, corren malos tiempos para el saber y la filosofía, para el pensar, para el hombre, para el universo y, por lo tanto, para la política.