Martes, 24 de noviembre de 2020

Nuevos rostros en La Merced

Los 21 de noviembre eran, y seguirán siendo, fiesta grande en mi colegio salmantino, el Amor de Dios. El día de la patrona, la Niña María, cuando se celebra la Presentación de la Virgen en el templo de Jerusalén. Esta fecha tan adecuada ha escogido la Orden de La Merced en Salamanca para presentar en la Catedral la nueva imagen de Nuestra Señora de la Merced. Será bendecida esta tarde por el Obispo, junto a la figura del Niño Jesús, Divino Redentor. Los artífices de la obra son los cordobeses Juan Jiménez y Pablo Porras.

No dudo de que pronto habrá quien haga una valoración artística de la nueva aportación al patrimonio salmantino, y se reconocerá la iniciativa de la Orden para conmemorar adecuadamente el 75º aniversario de su regreso a Salamanca, donde había escrito gloriosas páginas entre los siglos XIV y XIX. Traigo aquí, a modo de ilustración, la pintura encargada a Jesús López como cartel anunciador. Anoto simplemente lo que me parecen dos grandes aciertos: la apuesta de La Merced por la restauración de su cofradía, de su rama seglar-devocional, con el nombre de Esclavitud Mercedaria, que fue erigida en 1951 y había interrumpido su actividad; y la generosidad al ofrecer unos nuevos rostros de Jesús y de María en este año en que mirarlos es, si cabe, más necesario.

La Merced salmantina, como tantas otras casas y familias, está sufriendo duramente la pandemia. En medio del dolor, el acontecimiento de hoy cobra especial significado, y permite que la devoción a las nuevas imágenes, que sin duda crecerá en su barrio y en la ciudad, nazca marcada por las circunstancias tan singulares de este 2020. A ellos, a los nuevos cofrades de La Merced, les digo…

A LA ESCLAVITUD MERCEDARIA DE SALAMANCA

Os llegan en un tiempo diferente.

Tienen sitio en vuestro hogar que espera

fundado en la verdad de la Cruz Vera

de la que cuelga la Verdad sufriente.

 

Espera, esperanza es lo que siente

vuestra casa, que con primor se esmera,

las flores escogió, fundió la cera,

y que dispone el corazón ardiente.

 

Esclavos decís ser, y es libertad

de los hijos de Dios la que os mueve,

alumbra la misión, sacia la sed…

 

¡Mirad sus nuevos rostros! ¡Contemplad

el de Él y el de Ella, y se renueve

la libre Esclavitud en La Merced!