Domingo, 29 de noviembre de 2020

Jóvenes escondidos bajo la cama, gente sin mascarilla, mentiras.... el panorama que encuentra la Policía Local en las fiestas en pisos

“Ahora uno no se puede beber ni unos cubatas con los amigos en casa, ¿o qué?”, ha sido una de las últimas frases que ha escuchado uno de estos policías, tras la noche del jueves

Agentes de la Policía Local en la inspección de un piso debido a los ruidos por una presunta fiesta. Foto de Lydia González

“Nosotros en un domicilio no podemos garantizar que nos dejen entrar pero cuando nos dejan en el 99% de las veces las personas están sin mascarillas”. Son declaraciones de David Portal, uno de los dos agentes del Grupo GRM de la Policía Local a los que SALAMANCA AL DÍA ha acompañado durante su ronda nocturna, en la madrugada de este viernes, en la que se han sucedido inspecciones en pisos por fiestas.

Junto a su compañero de patrulla, Pedro García, nos explicaban que los jueves y sábados reciben un gran volumen de llamadas debidas, principalmente, a estas fiestas en pisos, pero que “desde que llegó el toque de queda ha bajado bastante el volumen de avisos, aunque el último sábado tuvimos 48 actas de denuncias y todas fueron fiestas en domicilios o incumplimiento del toque de queda” explican.

La llegada de universitarios en septiembre ha hecho que haya una importante proliferación de las fiestas en pisos, duplicándose e incluso triplicándose desde el inicio del curso, afirma David Portal. En su opinión, “gran parte de la evolución de la pandemia es debido a esto”.

Lo más habitual en estas noches es que la Policía Local reciba llamadas de vecinos que están escuchando ruido o música desde sus casas. En estos casos se podrían llegar a cursar 3 denuncias por persona (ordenanza de convivencia, no llevar mascarilla y estar seis personas en una reunión). Cuando hay molestias en el edificio, se identifica a todos los implicados, se les denuncia por la ordenanza de convivencia y se desaloja únicamente a los no inquilinos, pero siempre puede haber sorpresas.

Es el caso de un sábado en el que una intervención en la fiesta de un domicilio acabó en una reyerta familiar con cinco detenidos. Además, estos agentes relatan que, en muchos casos, los denunciados no se niegan a abrir la puerta, aunque tarden en hacerlo, pero sí impiden el paso al interior exponiéndose a una sanción por la obstaculización de una labor inspectora de la Policía y la sanción iría por encima de 1.000 euros, por lo que se recomienda que la mejor opción es abrir.

Mentiras de los ocupantes de los pisos y jóvenes escondidos bajo la cama

Esto es lo que ha ocurrido esta noche en Salamanca, unos inquilinos se negaban a dejar entrar a la Policía Local a su vivienda y mentían con el número de personas que había, ya que los habíamos visto anteriormente por el balcón. Además, estaban propuestos para sanción leve pero el comportamiento rebelde de uno de los jóvenes agravó la situación.


Por otro lado, otra fiesta se salda con quince denuncias aproximadamente, al desmoronarse las mentiras que fueron contando una a una a los agentes y al encontrarse in situ jóvenes escondidos bajo la cama.

Aunque parezca lo contrario, lo habitual es que a la llegada de la Policía los sancionados tengan buen comportamiento y sean participativos y, en la mayoría de los casos, ellos mismos confiesan que hay más gente dentro del piso para evitar males mayores, si bien es cierto que hay veces que se repiten las llamadas porque reinciden o jóvenes que `sacan pecho´ y tienen comportamientos rebeldes ante la intervención.

David y Pedro admiten que les sigue sorprendiendo que semana tras semana se sucedan fiestas, denuncias y desalojos porque “parece que no hemos aprendido nada”. Y prueba de las dificultades que, en ocasiones, se encuentran en su trabajo es la contestación que esta noche les ha dado uno de los denunciados: “ahora uno no se puede beber ni unos cubatas con los amigos en casa, ¿o qué?”.

Las fiestas en domicilios se repiten constantemente pero además de la detención de estas reuniones, realizan otras labores de patrulla en la ciudad y controles de tráfico, para vigilar el cumplimento del toque de queda. Así, un individuo provocó malestar a la Policía Local al no permitir su identificación y no obedecer las órdenes de que fuera a su domicilio, otras personas fueron denunciadas porque decían ser repartidores pero no lo justificaban y un  joven alegó venir de Madrid de  trabajar y que se había entretenido dejando a sus viajeros de BlaBlaCar.

El saldo de la jornada de esta patrulla policial ha sido de 69 vehículos controlados en la glorieta de la UDS y en la Plaza España, así como 42 denuncias (20 por convivencia ciudadana, 12 uso mascarillas, 4 por superar reuniones de mas de seis y 6 por incumplimiento del toque de queda).

Una de las preocupaciones de los agentes, como ocurre al resto de españoles, es el temor por el contagio. Además, David nos contaba su experiencia durante el pasado confinamiento:  “aunque para todos ha sido complicado, a mí lo que me resultaba impresionante era el silencio, el silencio de las calles, bajar del coche y no escuchar nada porque no había nadie”. 

Texto, vídeo y fotos de Lydia González González