Viernes, 4 de diciembre de 2020

Burros y elefantes

Tras conocerse los resultados de las últimas elecciones en los Estados Unidos un titular podría ser “Un elefante saldrá de la Casa Blanca para dejar el sitio a un burro”, dicho sea esto con todo respeto. La gran mayoría de los estadounidenses lo entendería sin problema, aunque muchos de ellos aún ignoren las razones por las que el elefante es el símbolo o mascota de los republicanos y el burro de los demócratas. La cosa viene siendo así desde el siglo XIX.

El candidato demócrata a la presidencia el año 1829 fue Andrew Jackson, hijo de emigrantes escoceses, al que sus competidores compararon con un burro durante la campaña por sus “orejeras” políticas y su terquedad. Andrew, en lugar de ofenderse por ello, destacó las grandes virtudes del animal: su enorme capacidad de trabajo y su resistencia ante la adversidad.

Por el lado republicano el elefante aparece por primera vez vinculado al partido en 1860, en un periódico de Illinois. Abraham Lincoln, el que llegaría a ser el 16º Presidente de los Estado Unidos, utilizo la imagen de este animal en varios carteles de su campaña y los republicanos lo aceptaron como símbolo propio por considerar que, a diferencia del burro, el paquidermo está dotado de una gran inteligencia y una enorme fuerza.

Pero el verdadero artífice de que dichos animales terminaran por identificarse con los dos partidos políticos fue el dibujante Thomas Nast. Nast publicó en 1874 una viñeta para una revista de información política que subtituló “Pánico a un tercer mandato”. Se trataba de una ácida crítica a las aspiraciones del general republicano Ulises S. Grant de presentar su candidatura a la presidencia por tercera vez. En ella, un elefante republicano, destrozaba todo a su paso y avanzaba hacia un precipicio mientras un burro demócratadisfrazado de león, trataba de asustar a los animales sobre el peligro de una nueva dictadura del General. El ilustrador político continuó utilizando dichos animales para caricaturizar a demócratas y republicanos, otros muchos compañeros del gremio siguieron su ejemplo.   

Por todo ello podemos afirmar que en unas pocas semanas un elefante dejara la Casa Blanca para que esta sea ocupada por un burro, que veremos cómo se la encuentra ya que el elefante de Trum se ha comportado, tanto dentro como fuera de ella, como si estuviera en una cacharrería. El ya expresidente, siempre se consideró invencible, incluso frente al COVID-19. Y siempre dejó meridianamente clara ante todos, su particular forma de entender la democracia. Durante el primer debate con Biden, parafraseando al Rey Luis XIV de Francia que, cuando apenas contaba 16 años (1655), pronunció ante el Parlamento de París la famosa frase L'État, c'est moi (El Estado soy yo) que quedó para siempre como resumen de lo que fue el absolutismo más radical; Trump, afirmó: Yo soy el partido demócrata.

Durante el mandato del Presidente Trump más de 400 miembros de su equipo, personas que él mismo había elegido, dimitieron o fueron despedidos. Trump ha desacreditado, insultado y ofendido a muchos de los altos cargos de la Seguridad Nacional: el director del FBI, el Secretario de Estado, el de Justicia y el de Defensa. También a multitud de Jefes de Gabinete, embajadores y otros funcionarios públicos de alto nivel.  

Ha dinamitado acuerdos con algunos de sus tradicionales aliados en Europa mientras hacia nuevos amigos en Rusia o Corea del Norte. Ha sacado a su país de importantes acuerdos internacionales como OTAN, OMS, Cambio Climático, TPP[1] y NAFTA[2] Ha levantado enormes protestas en las comunidades negras y latinas, por su pertinaz defensa a policías de dudoso comportamiento, mientras coqueteaba con radicales de la derecha.

Ha expoliado las arcas de la Reserva Federal facturando millones de dólares por eventos celebrados en sus hoteles o clubs de golf en los que se pagan 3 dólares por una pequeña botella de agua. Ha acusado de conspiración a todos aquellos que criticaban su gestión, ya sea de la pandemia o de cualquier otro asunto, y ha difundido noticias calumniosas y falsas sin piedad. Tanto es así, que la noche de las elecciones mientras lanzaba mentiras en directo desde la Casa Blanca, algunas de las principales cadenas de televisión que trasmitían el acto, cortaron la emisión y se disculparon, posiblemente avergonzados de oír hablar así a su todavía presidente, un hecho sin precedentes en el país.

En estos últimos días prácticamente ha desparecido de la escena pública aunque está muy activo en las redes sociales, unas redes desde las que ha querido gobernar el país durante toda la legislatura. Aún le quedan unas semanas en el puesto y por lo que parece no va a poner fácil el relevo a Joe Biden, pero terminará por marcharse y pasar a ser el 5º presidente que no logra la reelección[3] en 100 años de historia.

Te olvidarán. Te olvidaremos.

 


[1] Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica

[2] Tratado de Libre Comercio de América del Norte

[3] Herbert C. Hoover (1932); Gerald Ford (1976); Jimmy Carter (1980); George H. W. Bush (1992)