Fake new

Buenos días señor Manuel.

Buenos, prenda.

Se ha puesto el tiempo áspero, amigo. Y ya no tenemos más remedio que celebrar nuestras charlas al abrigo de la pequeña bodega. (Ver foto). Que será lugar apropiado para degustar nuestro vermú mañanero. Además hoy vendrán a visitarnos unos buenos amigos para estar con nosotros y con las debidas precauciones sin abandonar la mascarilla, hablaremos con ellos de lo divino y también humano, ya que seguro traerán algún gustoso manjar para acompañar nuestro vermú.

Hablabas del tiempo y lo relacionabas con vientos de todos los rumbos. Yo te puedo con seguridad decir,  que estos fríos otoñales (Ver foto), siempre me gustaron, ello hasta que tuve el percance en la pierna que llamo “jodía pata mala” desde entonces y que me trastocó todas las sensaciones, acusando ahora las fríuras en demasía.

¡Los años no pasan en balde señor Manuel; los años de edad que no perdonan!

Lo que tú digas majo.

Lo digo y además hablando del mal tiempo, que usted tan bien conoce, pues ha sido muchos años pastor de ovejas en aquellos tiempos en que el frío era frío y el calor, calor… que dicho así parece un galimatías, pero usted me entiende bien… ¿Verdad compañero? Recuerdo a un viejo amigo muy dado a la climatología que decía a todo el que quería oírle: “La semana estuvo de todos los colores. Al principio se puso suave, luego volvieron las fríuras serenas y después llegó un viento serrano de mucha categoría y helador que chispeaba aguanieve”.

¡Fantástica definición!

Sí. Solamente le faltaba añadir sin coña… “Cuando se pone el-Norte… cuando se pone el-Norte-por estos pagos hay que calarse la boina hasta las cejas y darle siete vueltas al tapabocas”. Y… ¡ni con eso!

Se nota señor Manuel que la “Gloria” ya está “tirando” y aquí dentro de la bodega estamos agusto; por lo que creo llegado el momento de las preguntas, de esas, que si uno no está preparado de antemano puede dejarle tiritando y medio turulato.

¡Dispara!

¿Sabe usted lo que es-Fake New?

Pues te voy a decir mi verdad; hasta hace unos días no tenía ni pu… idea de lo que era-Fake New-, pero escuché en la-Radio-, vi en-Televisión-, y leí en-Prensa-; que el Gobierno de España iba a tomar medidas drásticas sobre asunto… y entonces comenzó mi preocupación e interés por este tema. Seguro que nuestra amiga-Mari Loli también diría… ¡Por Diosssss!

Señor Manuel, modérese hombre. Que luego creamos mala fama, en el pueblo “semos” pocos y cada vez menos y todo se propala como la pólvora produciéndose un-Fake New… o difusión de bulos, e informaciones falsas elaboradas con temerario desprecio a la verdad.

¡Toma del frasco Carrasco! Pero me doy cuenta que en los pueblos y también en la capital esto ha existido ¡de siempre! Y no es ninguna novedad. Pero eso sí; ahora, esos bulos, noticias falsas o-FAKE NEW-, se producen y se trasmiten con los actuales medios sociales en una mayor y rápida difusión inmediata y destructiva. ¿Tú has tenido alguna-FAKE NEW-, de esas?...

Pues sí señor. Y más de una. La que le voy a contar sucedió en los años 50 y no había-Redes Sociales-, ni esas cosas sofisticadas de ahora y ni por asomo teníamos noticias del-FAKE NEW-. Sencillamente llamabas a lo ocurrido; noticias falsas o bulos. Todo en castellano lígrimo.

Lo que le voy a narrar forma parte de aquel momento en que yo era estudiante en Salamanca y tenía que desplazarme en los fines de semana pues la familia estaba en-Poveda de las Cintas, donde mi padre era él médico. Por aquel entonces lejano el único medio de poder hacerlo además de por tren en las estaciones de Cantalpino o Villar de Gallimazo; era en “La Rubia” del señor Severo. Una destartalada furgoneta-coche de metal y madera barnizada que había tenido mejores tiempos en su largo transitar por malos caminos. Su dueño el señor Severo, hacía honor a su nombre y lo aumentaba con su mal humor de siempre.

Pues bien; un día en ruta de vuelta a Salamanca, pasando por Cantalpino, Vallesa de Guareña y Cañizal, al llegar a las cuestas de Vallesa de “La Rubia” comenzó a salir un humo alarmante y en vista de que persistía el señor Severo ordenó ¡menudo era! la evacuación. Y aquello fue una odisea al querer salir, pues “La Rubia iba a tope de su capacidad en personal, además de mucho batiburrillo de bolsas y enseres varios que dificultaba… Al final se consiguió.

Fue una falsa alarma. Y ya cuando los ánimos se habían apaciguado paro aún imperaba el silencio del susto una voz tronante e imperiosa se dejo oír dentro del apretujado habitáculo ¡El único valiente; que no ha salido del coche!... y me señalaba con su dedo índice extendido ¡El único!

Quien así “acusaba” era la señora-Amalia-, que era muy suya para estas cosas. Y todos los allí “reunidos” me miraron pero sin decir ni mú y yo me puse como las amapolas sin saber a quién mirar. Lo peor fue que muchos, entre ellos la señora-Amalia-, regresaron por la tarde a sus pueblos y propalaron la noticia… ¡El único valiente! Y contaron el “sucedido”.

¡Noticia falsa, bulo-FAKE NEW!

Yo no salí del habitáculo humeante ¡vaya que lo intenté! así que de valiente… nada. Lo que pasó sencillamente fue:” Qué yo calzaba unos zapatos de los que se llevaban entonces de “suela de tocino” fuertes y gruesos, y al querer salir, el del pie derecho se quedó enganchado entre las barras metálicas del asiento anterior y por más esfuerzos que hice (estuve cojo dos días), no pude liberarme y bajar de “La RUBIA”.

Señor Manuel, hombre; se ha quedado usted medio turulato con la narración. Mire, ya llegan nuestros amigos-Vicente y Juan-, y traen un cordero guisado a la miel y postre de castañas de El Cerro… para chuparse los dedos. ¡Pues eso!