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Lunes, 18 de enero de 2021

Diez cestas, un puesto de trabajo

Son pequeños logros conseguir mantener una huerta ecológica con personas a la espera de un contrato de trabajo.

Durante el verano se han producido tomates, pimientos, calabacines, pepinos, lechugas, judías verdes… Ahora ya se están sembrando los ajos y recogiendo patatas, cebollas, puerros, … Están en marcha los invernaderos para seguir produciendo en invierno.

Alimentos de kilómetro cero y con semillas lo más autóctonas que es posible. Servimos a restaurantes a domicilio, a familias y abastecemos nuestra propia frutería  “mil caminos” en el mercado San Bernardo.

Además de mejorar las dietas de los chicos de la Casa Escuela Santiago Uno, se favorece una solidaridad inmediata.

Podemos dignificar a jóvenes que esperan la burocracia de las ayudas de renta o mínimo vital que se sienten útiles e importantes. Además los menores que también ayudan en las huertas y tienen allí sus clases aprenden a trabajar, a comer y el valor del esfuerzo.

Diez cestas de verdura  en una semana son cincuenta euros y por cuatro al mes son doscientos euros que es un sueldo en Ghana, donde un 45% de la población vive con un euro al día.

Claro que hay que concienciar desde la escuela con aprendizaje servicio de aportar cada ciudadano nuestro granito de arena. No es ni mucho menos pensar en pequeño. Es acercar la escuela a la vida. Lo hacemos curando aves, rehabilitando escuelas en Marruecos y yendo con nuestra escuela itinerante de Formación Profesional a olivar encinas y dejar la leña a señores  y señoras ancianas de los pueblos.

Juntamos grupos multiculturales, grupos de convivencia de Covid, burbujas con todas las medidas que generan soluciones para las nuevas realidades. No nos quedamos esperando el maná.

Tendremos que acostumbrarnos a las muertes  con responsabilidad y colaboración. No estamos hablando de resignarnos porque la ciencia aporta soluciones.

La situación actual de Europa la llevan viviendo en África mucho peor durante prácticamente toda nuestra existencia. Lo repito hasta la saciedad.

Pero lo que considero que no debe pasar es que los que tienen  sueldos fijos se protejan y el resto que sucumbe por problemas coyunturales, ajenos a ellos queden a la intemperie.

Ante tanta situación dramática nos encontramos chupatintas que paralizan con leyes pequeñas y locales, leyes Universales como el derecho a una educación de calidad, sanidad, alimentación, techo  y suministro energético.