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Miércoles, 20 de enero de 2021
Las Villas al día

La mimbre sigue proporcionando empleo en Villoruela

La crisis del coronavirus ha aumentado las demandas de los rollos destinados principalmente a cercados de jardines y ha afectado levemente a los pedidos recibidos por los artesanos
María Soledad López hace un cabecero de mimbre. | Jorge Holguera

La mimbre continúa dando trabajo en Villoruela aunque ya no en el modo que lo hacía en el pasado. El oficio artesanal sigue en vigor, no obstante, ahora la materia prima es transformada también de forma industrial para hacer posible la fabricación de cercados de mimbre. El coronavirus ha tenido su incidencia en este sector. Por contra a lo que previamente se esperaban, la demanda de rollos de cercados de mimbre ha aumentado, por “la disminución de importaciones desde china” y porque la gente utiliza más las casas de campo y chalets, explica Tini Sánchez Coria, fabricante y distribuidor de mimbre en Villoruela. Los artesanos, salvo los meses sin actividad del estado de alarma, el resto del tiempo han seguido trabajando con escasas diferencias, según explica la artesana María Soledad López. 

En Villoruela aún hay artesanos que hacen el famoso sillón de la abuela y otros muebles, útiles y ornamentos. Un ejemplo es el de María Soledad López y Benjamín Esteban de Artesanías Esteban, quienes se han adaptado a los tiempos y su oficio sobrevive gracias a su esfuerzo por continuar construyendo piezas manualmente. Empezaron haciendo sillones jugueteros y al pasar los años, tuvieron que aprender a crear todo lo que les encargue el cliente. Esta necesidad surgió por la disminución de demanda, originada por la entrada del producto chino y la caída de la venta del mimbre. Antes había tanto trabajo en Villoruela que cada artesano se centraba únicamente en un mueble en concreto, los iban haciendo y guardando porque sabían que en la campaña de Navidad o la correspondiente se venderían todos. La necesidad de hacer de todo fue asumida por unos pocos artesanos como María Soledad y Benjamín, otros optaron por buscar otro trabajo e incluso abandonar la localidad. 

La decadencia de la artesanía de la mimbre originó el cambio de actividad por parte de la familia Sánchez Coria para poder sobrevivir. Hace 16 años que comenzaron a fabricar cercados de mimbre, muy demandados para la ocultación de parcelas y jardines. Los hermanos Sánchez Coria mantienen la actividad de fabricar cercados de mimbre desde el minuto cero, ya que incluso se encargan de cultivar la materia prima en una decena de hectáreas. También compran a algún productor. En la casa de los Sánchez Coria se procesa la mayor parte del mimbre que se produce en la provincia, ya que trabajan 13 hectáreas de las 20 que hay en Salamanca.


La puesta en marcha de este negocio se debe a la evolución emprendida por su padre Juan Sánchez Sánchez, quien comenzó como artesano, continuó con la compra de mimbre en Cuenca para la posterior venta al artesano. Sembró mimbre en la zona para su preparación y posterior venta. Este material tenía su principal salida como materia prima para fábricas de cercados. Desde hace unos 25 años les demandaban la mimbre, después les dijeron que tenían que fabricar los rollos. Hace 16 años que empezaron a tejer rollos de cercados de mimbre para ocultación. A su vez, Juan Sánchez fabricaba tireta, que es la mimbre preparada en tiras para la decoración de muebles. En los buenos tiempos de la artesanía, dos personas se dedicaban cada día a la fabricación de tireta, solo para el uso de los artesanos de Villoruela. Ahora Tini, en quince días haciéndola cubre toda la demanda. Lo mismo sucede con la mimbre. Tini calcula que en los buenos tiempos en el pueblo se gastaba en torno a un millón y medio de kilos de mimbre pelado procedente principalmente de Cuenta de los que ellos traían en torno a trescientos mil, ahora traen como diez mil kilos para la actividad anual.

En Cercados de Mimbre, a parte de los hermanos Sánchez Coria trabajan dos personas, Ricardo se encarga de preparar las varas de mimbre y separarlas por medida y Félix junto a Juan, dedican la jornada a tejer los rollos de cinco metros de longitud de cercado, que pueden ser de un metro, uno y medio o dos de altura. Estos rollos de cercados de mimbre se pueden encontrar principalmente en centros de jardinería a los que son entregados por las empresas de distribución levantinas que adquieren dichos elementos de mimbre en Villoruela. También a través de este canal venden sombrillas, que este año han tenido menor demanda debido a la dificultad existente para el disfrute de piscinas y playas. Esta actividad industrial y los talleres artesanales mantienen en vida el oficio de la mimbre en Villoruela.

  • Tini Sánchez muestra la mimbre en el almacén. | Jorge Holguera
  • Juan Sánchez teje rollos de mimbre. | Jorge Holguera