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Viernes, 15 de enero de 2021
Las Villas al día

El “deficiente” funcionamiento del servicio de rehabilitación del hospital de Salamanca hace que un paciente abandone su terapia

Un ciudadano de 75 años decidió volverse a casa sin recibir el tratamiento debido a las muchas horas de espera y a la imposibilidad de respetar distancias de seguridad entre los pacientes que comparten ambulancia y sala de espera
hospital de Salamanca

Un paciente de Cantalapiedra de 75 años de edad tuvo que abandonar ayer la necesaria terapia de rehabilitación que iba a recibir en el hospital de Salamanca, prescrita por su médico tras ser operado de rodilla, debido al deficiente funcionamiento del sistema.  El paciente explica que la ambulancia le recogió en Cantalapiedra sobre las diez y llegaron al hospital después de las once, tras realizar paradas para recoger pacientes en Cantalpino, Gomecello, Villaverde y una residencia. El usuario vió poco lógico el que, en estos momentos de pandemia, se trasladen a tantas personas juntas en un vehículo. “Nos hacen ir con tres o cuatro como en una jaula”, lamenta. Además considera un riesgo viajar con personas que viven en una residencia, debido a la gran cantidad de casos de coronavirus que se han producido en las mismas. 

Por otro lado, se queja de la larga espera en una sala con más de una decena de personas. Le dijeron que tenía que esperar por lo menos hasta la una y media o las dos y luego aguardar a que hubiera una ambulancia disponible que le devolviera a casa. Por esa razón “harto de esperar me volví a casa”, explica. En su caso fue avisado el día antes para que acudieron a rehabilitación pero no le dijeron que llevara la comida. De haber permanecido hubiera estado hasta más de las cuatro sin comer. 


El ciudadano quiere poner en evidencia estos problemas, que se niega a sufrir, aunque ello implique perder los dos días por semana de rehabilitación que le han prescrito los especialistas. “Haré el ejercicio en casa”, dice. Lamenta que “la Seguridad Social nos trate de esta manera después de estar pagando toda la vida”, “nos tratan como un perro”, asevera.