Advertisement
Martes, 19 de enero de 2021

La soledad del día 1

Este fin de semana pasado los pueblos no se ha visto  con tanta gente como en otros años, las visitas al cementerio han quedado para mejor ocasión, la responsabilidad hacia el coronavirus se ha notado.

Son fechas en las que los habitantes de los pueblos, sobre todo de los pequeños tomamos conciencia (otra vez) de lo triste de la situación: los pueblos se acaban.

No porque veamos que cada vez se cierran más casas que nunca se han de volver a  abrir, sino porque cada vez vienen menos familiares a visitar las tumbas de los suyos,  se van acabando los descendientes directos de quienes reposan en el cementerio de los pueblos, los nietos sienten menos la necesidad de visitar la tumba de los abuelos, se han formado en otra dinámica.

Los que vivimos en los pueblos vemos la despoblación de otra manera, (es como la fábula de la rana cocida, se va haciendo poco a poco) andado por las calles del pueblo ves las casas cerradas pero no las sientes como tal, el espíritu de su moradores sigue estando ahí, seguimos pesando que en cualquier momento puede aparecer por la puerta alguien que te saluda al pasar, que le gusta charlar un rato, con esa tranquilidad que dan los años y la vida sosegada de los pueblos, donde la prisa es cosa de la ciudad y además no sirve para nada “las prisas no son buenas” decía mi abuela.

Detrás de las persianas bajadas no hay nadie, solo las telarañas, retratos colgados recordando antiguos tiempos, polvo por los rincones donde había vida, risas, llantos….

Recorres las tumbas del cementerio como homenaje a los que de un modo u otro formaron parte de tu vida, dejaron un poso de sí mismos en ti, algo de ellos llevas dentro, un nudo en la garganta te hace ver la realidad: ya no volverás a verlos por las calles, ya no volverás a charlar con ellos sentado a la puerta, tomando el fresco en el verano, solo están en tus recuerdos.

La vida en los pueblos se acaba, el día de Todos los Santos es fiel reflejo de ello, ya no se llena el pueblo de gente, ahora se llena de soledad.