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Sábado, 23 de enero de 2021

Casado y Abascal, pimpinelas

¡Ay, pimpinelas, qué buenos amiguitos del alma y de ideología son, Casado y Abascal! Qué bien actúan en el circo mediático y en el Congreso.  Desde jóvenes, siempre bajo el padrinazgo político de Josemari Aznar, Espe Aguirre y la Fundación FAES, Casado y Abascal, Abascal y Casado, supieron que la política los acompañaría toda la vida. O sea, que mamarían de esa mamandurria ´in aeternum´.

 ¿Recuerdan ustedes al dúo Pimpinela? Sí, aquellos dos, hermana y hermano, cuya popularidad se debe fundamentalmente a su genuina manera de gritar acusándose entre sí sobre las relaciones de pareja, el amor/desamor,  y la familia. Pero sin lugar a dudas lo que los ha llevado a la fama mundial han sido las peleas cantadas y escenificadas a dúo en forma de pregunta y respuesta acerca de las relaciones de los convivientes sentimentales y de la vida en general, es decir, historias cotidianas, y a veces verídicas: “¿Quién es?”. “Soy yo, Santi”. “¿Qué vienes a buscar?”. “A ti”. “¡Ya es tarde!”. “¿Por qué, Pablito?” “¡Porque ahora soy yo el que quiere estar sin ti!”

¡Ay, qué buenos amiguitos del alma y de ideología son, Casado y Abascal! Qué bien actúan en el circo mediático y en el Congreso. 

También el ministro de Sanidad, Illa, ya harto de los ataques desmesurados y sin sentido de Abascal y Casado contra él por el estado de alarma, les espetó: “Vemos con estupor que esto se ha convertido en unas primarias de la derecha, entre ustedes dos, cual Pili y Mili”. Pili, Mili, pimpinelas de la política… Pimpinela es nombre de una flor del caribe que simboliza la protección y el éxito.

                        

Desde jóvenes, siempre bajo el padrinazgo político de Josemari Aznar, Espe Aguirre y la Fundación FAES, Casado y Abascal, Abascal y Casado, supieron que la política los acompañaría toda la vida. O sea, que mamarían de esa mamandurria ´in aeternum´.

Cuando Aznar volvió al PP –al PP de Pablo Casado–, le ungió como presidente de los populares: "Tenemos un gran líder, sin tutelas ni tu tías, un gran líder como un castillo". 

Pero pocos años antes, época de ´Mpunto´ Rajoy, Vox era la criatura a la que Aznar dio alas y auspició, y por la que se dejó querer. Los de Abascal volaban solos y se habían convertido en un verdadero dolor de cabeza para el PP.

Actualmente ´Pili y Mili´, o los ´pimpinela´, simulan no ser ya ni colegas ni compinches. Casado conoció al candidato de Vox poco después de vincularse al PP, en 2001. Como presidente de Nuevas Generaciones en Madrid, viajó periódicamente al País Vasco, donde Abascal ejercía una férrea oposición a ETA y la política abertzale. Los Abascal, San Gil e Iturgaiz eran los ídolos de los cachorros del aznarismo. 

Sin embargo, hasta Aznar, también ahora, critica al líder de Vox para defender su proyecto pepero con Casado, conservador, "aglutinando al centro derecha moderado”.

Escribían los medios de comunicación que el de Casado fue "el discurso más violento que recuerdo en el hemiciclo, incluidos filoterroristas y separatistas". Hablan de "agresión personal y política". Pero fue una actuación teatral prominente. Para la mayoría de columnistas de la derecha: "la tragedia para los conservadores españoles es que este duelo entre PP y Vox está generando una fractura artificial entre ambos partidos". Y realizan un diagnóstico claro (casi perfecto) cuando califican de subterfugio la sobreactuación del PP y de Vox: “gran parte de Vox es el PP y otro considerable porcentaje del PP es Vox.” 

Pero las palabras de Casado en la moción de censura, no han ayudado de mucho. En la sesión del estado de alarma, unos días después, la volvía a pifiar desarrollando un discurso contra Pésanchez radical y populista cien por cien. Ahí volvió a  semejarse a Abascal y a sus extravagantes piruetas políticas.

Las palabras las lleva el viento, los hechos, no. Y así es como Casado –no se lo creía ni él– vuelve a las andadas porque necesita de Vox y de algunos más para sumar España o lo que sea que hagan.

Los hechos son palpables. Sin un giro estratégico del PP y de una nueva posición en la política española que trascienda la batalla por liderar la alternativa a Pésanchez, “la ruptura se quedará en una simple operación de marketing que no tardará en diluirse como un azucarillo en el café negro y amargo de la crispación.”

Casado, en su idílica escenografía política,  se levanta conciliador y moderado al estilo Feijoo. Por la tarde se convierte en ´Payuso´ y por la noche es radical como Abascal.  Y se empeña en querer ser ´amigo´ de Arrimadas y de Rivera, a ratos…

El caso es que su apoyo a la presidenta de la Comunidad de Madrid es esperpéntico. La chulapa madrileña, ´Payuso´, es un títere de marionetas manejada por el trío MAR (el tenebroso Miguel Ángel Rodríguez, ex portavoz del Gobierno de Aznar), el exjuez muy conservador y muy motero, Enrique López, y el gran privatizador pepero del sistema público, Fernández-Lasquetty, se dedican a hacer sustanciosos ´bolos´ en los medios de comunicación.

Casado ha perdido ya cinco elecciones, con los peores resultados del PP en su historia. Y sigue, aturullado, con el rumbo que le marcan Aznar y la flota de asesores ultraconservadores de la FAES. De esta guisa, Casado durará bien poco como líder pepero.

Dieron alas a la ultraderecha y ahora –PP y Cs– están siendo engullidos por ellos, por Vox.