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Miércoles, 20 de enero de 2021

Enrojar

Buenos días señor Manuel.

Buenos días amigo. ¿Cómo van esos ánimos?

Pues que quiere que le diga a usted. Con todas estas vicisitudes que venimos padeciendo  y que ni por asomo podíamos imaginarnos; me encuentro como en el desván de un amigo mío que era largo en demasía y que para más colmo, había que entrar en él tocando una carraca. Allí se amontonaban cachivaches diversos, esquilas, yugos, ruedas de carro, cangilones, arcabuces y más… siendo todo ello consecuencia de no dejar de meter “fusca” en el, durante tantos y tantos años.

¡Uy! Tengo la impresión de que intentas decirme algo “entre líneas” en contra de ciertos dirigentes y mandatarios de turno haciendo una “comparanza”, por no haber dejado de meter “fusca” en nuestro desván, sin orden, concierto y… tampoco permiso.

Tómelo como usted quiera; pero terminamos este asunto diciendo y tal vez buscando moraleja: “En el Museo- casero del desván había también un cocodrilo petrificado y roto en mil pedazos cuando le sacaron del yacimiento donde estuvo tantos siglos, lo que obligó a uno de los canteros a decir  a “grito pelao” malsonante e irreverente: “Nos ha jo…  esto había que haberlo sacado entero y no traer tanta “fusca” inútil.

¿Qué? ¿Te has quedado tranquilo ya?

Pues sí. Y por cierto ¿Enrojó  usted su –Gloria?

Hace unos días, como casi todos los del pueblo. Y es curioso,  para el viajero que circule estos días crudos de otoño-invierno, por los aledaños del pueblo de-Villaflores-(ver foto), el poder contemplar el espectáculo insólito de muchas chimeneas que elevan sus humos a lo alto. Pues para el lugareño su primera tarea mañanera es la de-ENROJAR-(calentar el horno) de “su-Gloria”. Que a lo largo del día proporcionará un gratificante y suave calor. Seguramente ese viajero que pase por allí en el momento oportuno de la “salida de humos”,  llegará a pensar… ¡Estos vecinos de-Villaflores-… tienen muchos humos! Y es bien cierto; pero solamente en los días desapacibles de-Otoño-Invierno.

Diremos señor Manuel para quien esté interesado que. “Antiguamente y dado que-Villaflores-, está situado en la comarca cerealista de-Peñaranda de Bracamonte-; el combustible empleado para-ENROJAR-, y producir calor era la paja de cereales que tanto abundaba. Más tarde se pasó a la madera de pino, encina y “tamuja”, pero por su carestía últimamente se impuso un tipo de madera barata ya usada. Hay que resaltar que este invento de tiempos de los romanos, tiene limitaciones, dado que las-Glorias-llevan su calor a las habitaciones de las casas situadas en  planta baja por cuya sub-planta se trasmite el calor y siendo dichas casas de construcción de adobe, el calor se mantenía largo tiempo. (Queremos guardarle hoy sentido homenaje al señor-Elías González-natural del pueblo. Pues fue quien construyo la mayoría de las-Glorias-, y que pasados muchos años de ello, aún continúan a pleno rendimiento).

Y… ¿Por cierto? Tienes una simpática anécdota sucedida en tú-Gloria-.

Sí, señor Manuel. Y aunque me exponga a algún  reproche familiar al volvérsela a contar por “propalar” temas familiares. Lo haré.

Ocurrió en estas misma-Parcela-, donde degustamos nuestro vermú de anchoas de las redondas y otros aderezos que se tercien. Concretamente en el salón donde debajo está ubicada-La Gloria-. En el suelo, dado que nuestro nieto era muy pequeño pero con gran vitalidad; teníamos siempre extendida una colorida y gruesa manta de paño para que “retozase” sobre ella al amor del calorcillo. Por allí andaba también nuestra perra de caza la gran “Numa” (ver foto), que pocas fechas antes había parido seis cachorros multicolores. En un descuido general; nuestro nieto desapareció extrañándonos su silencio, cuando volvimos a verlo estaba junto a la “Numa” y sus cachorros… ¡Mamando de sus tetas!... ¡tan ricamente!

Señor Manuel, veo otra vez su cara de asombro por el recuerdo de este sucedido casero… pues no vea usted… ¡Como fue el nuestro! El día del jocoso “descubrimiento” y el susto consiguiente por las posibles consecuencias “mamatorias” para el infante. Afortunadamente no pasó nada posteriormente. Pero eso sí, nunca le comenté a nadie pero, puedo asegurar y juro que: “Cuando el infante ya fue mayor e iba de caza conmigo; yo notaba admirado que el “rapaz” tenía unos vientos especiales y desmesurados. ¡Sobre todo para las perdices!

Y por hoy señor Manuel hemos terminado. A no ser que quiera usted que le cuente algún “sucedido” en el-Servicio Militar Obligatorio, vulgar “Mili” cuando para presumir de nuestro salmantinismo cantábamos a voz en grito y pésima entonación lo del “Burro de Villarino”… ¡Si hombre!... aquello de: “Ya se murió el burro que acarreaba la vinagre, ya le llevó Dios de esta vida miserable… que tururú que turururú…

¡Pero… va a ser que no! El señor Manuel ya va a toda velocidad por la curva de-Casa Carlos… PUES ESO.