Advertisement
Lunes, 18 de enero de 2021

Días de santos y difuntos 

La tradición viene de lejos. Pero nunca habíamos visto, los que estamos vivos, tanta cercanía entre el día de todos los santos, el día de muertos y los cementerios, donde residen los restos de quienes dejaron este mundo. La presencia de un virus tan destructivo como el coronavirus, que se lleva por delante la vida de miles y miles de personas, muchas de ellas sin poder despedirse de los seres queridos; que deteriora la salud de la gente, que coarta las libertades, que engendra miedo y desesperanza, nos acerca más a la muerte y al camposanto.

Para colmo la pandemia, que en sus inicios fue un revulsivo para el despertar ciudadano por la solidaridad, pronto fue usada de forma indigna por una parte de los políticos, para tratar de sacar réditos políticos de la situación. Así, lejos de aunar voluntades, el coronavirus se convirtió en el vehículo que transporta de un lado a otro los egoísmos e intereses políticos de unos y otros, sin centrarse tanto en la vida de las personas, en evitar el sufrimiento y la muerte.

La costumbre de la iglesia primitiva de conmemorar el aniversario de la muerte de un mártir, dio origen a la celebración del Día de Todos los Santos. Se cree que una de las primeras manifestaciones de esta festividad ocurrió en Antioquía. Pero fue el Papa Gregorio IV quien, a mediados del siglo IX fijó el uno de noviembre el Día de Todos los Santos, como la festividad cristiana elegida para honrar a los difuntos. La celebración, según las creencias cristianas, pretende conmemorar la santificación de los difuntos que, una vez superado el purgatorio, pueden gozar de la vida eterna.  

Como complemento al Día de Todos los Santos, se celebra el dos de noviembre el Día de los Fieles Difuntos, para recordar a aquellos que nos dejaron. Pero esta celebración, aunque coincida en las fechas, no debe confundirse con el Día de Muertos que se celebra en México y que tiene su propia particularidad.

El Día de Muertos puede que sea en México la celebración popular más extendida y cargada de sentimientos. Es considerada hasta un símbolo de identidad nacional. Aunque su celebración es el dos de noviembre, comienza a celebrarse desde el día uno e incluso ya desde el 28 de octubre. El Día de Muertos, cuyo ritual tiene por objeto honrar y celebrar la vida de los antepasados, viene de las culturas mesoamericanas existentes antes de la llegada de los españoles. Tras la evangelización, la fusión con la tradición cristiana explica no solo su supervivencia, sino también su auge e intensidad, haciéndolo coincidir en las mismas fechas.

La peculiaridad del Día de Muertos mexicano es que no se hace tanto la visita al cementerio, como la ofrenda de los manjares preferidos por el difunto, a la vez que se levantan altares en su memoria dentro de las casas. Porque la idea es que los familiares muertos regresan a casa ese día, para estar y disfrutar con sus parientes. El arraigo es tal en la sociedad mexicana que ha sido considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. También puede encontrarse en otros países centroamericanos la tradición del Día de Muertos.

Proveniente del mundo anglosajón se celebra el Halloween (contracción del inglés All Hallows Eve) que significa “Víspera de Todos los Santos” y que también se le conoce como Noche de Brujas. De origen celta, se celebra el día 31 de octubre en Estados Unidos, Irlanda, Reino Unido y Canadá. Debido al fuerte influjo cultural, especialmente de Estados Unidos, se va extendiendo por otras latitudes. Difiere del día de Día de Todos los Santos o del Día de Muertos en que es una fiesta del terror, con disfraces, películas, lecturas o visitas a casas hipotéticamente encantadas. No es nuestra fiesta ni entronca con nuestras tradiciones. Lo nuestro es más místico, familiar y sentimental.

Debido a los confinamientos por la pandemia, este año muchos de nosotros no podremos visitar sus tumbas, vaya desde aquí un emotivo recuerdo, con cariño y amor eterno, para todos los que nos dejaron. Terminamos con el epitafio que reza en la lápida de Miguel de Unamuno, alguien muy querido en Salamanca, escritor insigne y el filósofo español más universal: “Méteme, Padre eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar”.

Les dejo con “Recuérdame”, la canción de "Coco" en versión de Carlos Rivera:

https://www.youtube.com/watch?v=cfzmjgpx-VE                                                                                                     

                                                                                                         Aguadero@acta.es