Unamuno y las hormiguitas

     Una hormiguita archivera dice que no existió el enfrentamiento entre Unamuno y el régimen franquista en octubre del 36. Porque tal frase no se dijo en futuro sino en infinitivo. Porque tal palabra la pronunció este individuo y no otro.  Porque en una foto confusa supuestamente le da la mano al Bruto Tuerto. Porque los periódicos del día siguiente no dijeron nada. Vea usted que dato tan importante, en una ciudad sometida a un gobierno militar. Con datos tan importantes no ve el sentido del conjunto.  Unamuno apuntó en un sobre :  “vencer pero no convencer”.   Pero no, todo es un mito. Y la hormiguita  cruzada da conferencias por todas partes para acabar con el mito.

      Con esa visión de archivero que observa migas y comas tampoco existen los libros de Unamuno.  Se ve una coma,  se ve  un paréntesis,  se ve  una frase más larga.  Aparece la palabra “congoja”.  Pero no se ve  un libro entero. No se ve  “Del sentimiento trágico de la vida”?  Ese libro es un mito. Tampoco existen “La agonía del cristianismo”, “San Manuel Bueno, mártir”, etc. Todos son un mito.

     Con esa visión tampoco existe  Unamuno. Solo  es un mito.  Se ve la palabra “carne”, se ve la palabra “hueso”, un punto y coma más allá, pero no se ve a un  hombre que quiere la vida de carne y hueso a través de la angustia y la duda.  Se ve una nariz larga, se ve un jersey, pero no se ve un hombre que se quiere libre e indomable, que escribe con independencia completa, sin sujetarse a ninguna tiranía intelectual. Se ve una camisa, se ve una mota de polvo en la chaqueta, pero no se ve a un escritor palpitante y atormentado.  Y así hay tantas conferencias sobre él. Cómo los que dan conferencias sobre el número de adjetivos que usa Cervantaes. Hay que atenerse a los datos menudos,  Unamuno no existió nunca. Las hormiguitas tienen razón.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR