Miércoles, 25 de noviembre de 2020

¿Vale la pena pedir un crédito o un préstamo online?

Los créditos y préstamos online son una herramienta muy nombrada a la hora de iniciar la vida financiera. Si los sabemos utilizar bien, los mismos nos pueden sacar de más de un aprieto y pueden convertirse en nuestros mejores aliados

Sin embargo, si no sabemos en qué ocasiones es más provechoso o útil usarlos, se pueden convertir en nuestros peores enemigos. Por lo tanto, es muy importante que sepamos identificar las distintas situaciones en nuestra vida que requieran de un crédito online y saber si de verdad es adecuado pedirlo. También es importante saber qué tipo de préstamos y créditos online podemos pedir según nuestra situación y para ello hay páginas que nos facilitan conocer todos lo necesario sobre los préstamos online disponibles, como PortalCreditos.es,  donde podrás comparar cada tipo de préstamo y saber cuál es el que mejor se adapta a ti.

Lo primero que hay que saber respecto a estas herramientas es que los créditos y préstamos online son dos cosas distintas. Aunque son muy parecidas, tienen diferencias sutiles. Cuando una entidad financiera entrega un préstamo, está dando toda la cantidad de dinero previamente acordada, con un plazo para la devolución del dinero. Una vez vencido ese plazo, se acaba este préstamo y, si queremos más dinero, tendríamos que solicitar un nuevo préstamo. En cambio, en un crédito no se da la suma total del dinero sino más bien en cuotas, dependiendo de las necesidades del cliente. Y está la opción donde, una vez vencido el plazo a pagar, podemos seguir solicitando más dinero del mismo crédito hasta llegar al límite que tenga el mismo.

En otras palabras, los plazos de los créditos se pueden aplazar, así como también renovar, mientras que en los préstamos no sucede esto. Otra diferencia es que en los préstamos pagas los intereses de todo el dinero que una vez te dieron, no importa si al final no terminaste de usar toda la cantidad. En cambio, en los créditos solo pagas los intereses de la cantidad que utilizaste. Ambas cosas son muy útiles en distintas situaciones, por ejemplo, los préstamos son buenos para comprar algo en concreto, ya sea un coche, una casa, entre otras cosas. Los créditos son útiles más que todo para las empresas para cubrir en algunas oportunidades sus pagos. Un ejemplo típico de un crédito son las tarjetas de crédito, en donde tenemos acceso a una cantidad de dinero, pero solo podemos usar la que necesitemos y pagamos los intereses de dicho monto.

Ahora que sabemos las diferencias entre créditos y préstamos, podemos seguir con las situaciones en donde podemos aprovechar mejor estas dos cosas. Estos son buenos si se va a comprar con el dinero activos productivos, ya que así, podemos pagar dicho crédito con los ingresos del activo. Un buen ejemplo de un activo productivo son los estudios, ya que estudiando le damos un valor más a nuestra formación. Esto nos abrirá las puertas a más oportunidades laborales con mejores ingresos, por lo que podríamos pagar fácilmente el crédito pedido. Otro ejemplo de una buena forma de gastar un crédito sería iniciar un negocio o invertir en equipos que mejoren la producción en nuestro trabajo.


Si bien ya sabemos en qué ocasiones es una buena opción pedir un crédito o un préstamo online, tenemos que saber las ocasiones en donde no son tan convenientes. Estas ocasiones son cuando queremos pedir un crédito para comprar algo que no necesitamos y no genera ingresos. Un ejemplo de créditos que no son convenientes sería la compra a crédito de un celular, ya que generalmente son de 36 cuotas y normalmente la vida útil de un celular es de 2 años, por lo que sería una pérdida para nosotros.

Aunque hay ocasiones en donde es casi imposible no endeudarse, ya sea por una emergencia o por algo imprevisto, hay que tener en cuenta que un crédito es una disminución de nuestro poder adquisitivo, ya que además de tener que devolver el dinero que nos prestaron, usualmente también tenemos que pagar intereses que esto conlleva. Por lo tanto, tenemos que pensar muy bien a la hora de pedir tanto los créditos, como los préstamos. Más que todo nos tenemos que preguntar si podemos tomar ese compromiso y si de verdad vale la pena el esfuerzo que conlleva pagar ese préstamo.

Por último, lo recomendable sería no pedir créditos ni préstamos para los gastos fijos mensuales, ya sea el alquiler, luz, comida, la colegiatura de los niños, ya que estos gastos son cosas que tenemos que poder pagar con nuestros ingresos mensuales regulares, y si no podemos con ellos, tenemos que replantearnos nuestros gastos. Una muy buena ayuda es hacer un presupuesto familiar mensual para poder conocer cuáles son nuestros ingresos y egresos mensuales y semanales y, así poder tener una mejor vida financiera, y por ende tener una vida más tranquila.