Viernes, 4 de diciembre de 2020

Portugal aprueba el uso obligatorio de mascarilla en la vía pública por primera vez desde el inicio de la pandemia

La medida estará vigente durante 70 días y contempla algunas excepciones

Marcelo Rebelo de Sousa, presidente de Portugal/ Foto: PRESIDÊNCIA DA REPÚBLICA PORTUGUESA

La “imposición transitoria de la obligatoriedad del uso de mascarilla en espacios públicos” entrará en vigor en Portugal a partir de mañana 28 de octubre, una vez aprobada por el Presidente de la República a propuesta del Gobierno, formulada el pasado jueves tras el Consejo de Ministros.

La medida aparece hoy publicada en el Diário da República y estará vigente durante 70 días en todo el territorio nacional. Afecta a personas mayores de 10 años para el acceso, circulación o permanencia en los espacios y vías públicas siempre que no sea posible mantener distanciamiento físico, contemplando las siguientes excepciones:

  • Miembros del mismo agregado familiar cuando no se encuentren en la proximidad de terceros.
  • Determinadas circunstancias médicas que puedan probarse, así como personas con discapacidad cognitiva, del desarrollo o perturbaciones psíquicas.
  • En el desempeño laboral, cuando el uso de mascarilla sea incompatible con la naturaleza de las actividades que la persona está desarrollando.

La mascarilla ya era obligatoria en espacios cerrados. El uso de pantalla protectora no dispensa la mascarilla. El incumplimiento de esta norma será castigado con multas de entre 100 y 500 euros.

Hasta hoy, el uso de mascarilla en la calle era recomendable pero no imperativo en Portugal. El pasado jueves el Consejo de Ministros aprobó una propuesta para imponer su obligatoriedad, debido al continuo aumento de casos en el país durante las últimas semanas, que ha sido ratificada por el Presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa.

Actualmente, es posible comprar mascarillas quirúrgicas homologadas en Portugal en farmacias, parafarmacias y supermercados a un precio a partir de los ocho céntimos de euro la unidad.


En Portugal actualmente está vigente el estado de calamidad, que posibilita la adopción de diversas medidas restrictivas de algunos derechos. 

A finales de verano el primer ministro ya advirtió del previsible aumento de casos, que António Costa explicó entonces debido a la vuelta a las clases, el regreso al trabajo presencial, el uso de los transportes públicos y el clima propio de la estación otoñal.

Durante estos últimos meses de reapertura controlada, era cada vez más habitual ver a personas en la calle portando mascarilla, sobre todo en las ciudades portuguesas más grandes. Sin embargo, era infrecuente en zonas rurales del interior peninsular, con baja o nula incidencia de contagios hasta ahora, donde ver a una persona con mascarilla en espacio abierto era prácticamente sinónimo de que era español, debido a la cercanía geográfica.

Sin embargo, más allá de las ciudades de Lisboa y Oporto junto con sus áreas metropolitanas, donde el número de casos ha permanecido siempre por encima de la media del país, el aumento de infecciones está siendo proporcionalmente mayor ahora en la región centro.

Según el último Boletín Epidemiológico publicado por el Sistema Nacional de Salud (SNS) correspondiente al 26 de octubre, hay 121.133 casos acumulados de COVID-19 en Portugal, 2.447 en las últimas 24 horas; 69.956 personas recuperadas, 1.079 más en el último día; se han producido otros 27 fallecimientos, elevándose la cifra total de fallecidos a 2.343; hay 1.672 personas hospitalizadas, 98 de ellas en las últimas 24 horas, 240 de los ingresados están en unidades de cuidados intensivos, 10 más que ayer.