Miércoles, 25 de noviembre de 2020
Alba de Tormes al día

Hace 50 años | Homenaje nacional de los escritores españoles a Santa Teresa

Domingo 25 de octubre de 1970

Después de la proclamación del doctorado eclesial de Santa Teresa por el Papa Pablo VI (27-9-1970), y del Homenaje de toda la nación española en Madrid (Templo nacional de santa Teresa, Plaza de España) el día 15 de octubre del mismo año, éste presidido por el entonces Jefe de Estado, los Príncipes de España, el presidente de las Cortes, y el arzobispo de Madrid, y el General de los Carmelitas, no hubo otro acto oficial de más relieve que el programado en Alba por la misma Junta Nacional del Doctorado, cuyo secretario ejecutivo era el fraile carmelita salmantino Juan Bosco de Jesús (Sanromán).

Fueron convocados al acto una larga lista de escritores y poetas españoles aunque, claro está, no todos asistieron. Y esto ocurrió el domingo 25 de octubre de ese mismo año, por la tarde. El Padre Juan Bosco describe así el itinerario y orden del día, lo que se hizo a lo largo de la jornada: “Homenaje en Alba de los Escritores a la Santa. Salimos a las 10,30 de (Madrid) Plaza de España. Paramos en Villacastín y Peñaranda. A las 14,30 en Alba. Comemos en las Benedictinas. A las 17 el acto. Bien. Lunch a las 19,30. Salen a las 20,30. Llegan a Madrid a las 24h.” Tan detallista era el fraile carmelita que anota incluso el coste del viaje en autocar para todos (La Sepulvedana, 7.000 pesetas), como también el coste total de la comida en el entonces Hotel Benedictina, a razón de 185 pesetas por cubierto (11.874 pesetas). Lo hace así porque los participantes venían a gastos pagados y corrían éstos a cargo de la comisión nacional del doctorado.

Esto era un acto literario de deber, obligado y bien justificado, por haber sido declarada unos años antes y por el mismo Papa Pablo VI Santa Teresa de Jesús como Patrona principal de los escritores españoles (18-9-1965).

Programa y asistentes

El acto vespertino se celebró en la iglesia del sepulcro, para el cual se encontraba todavía fuera la imagen procesional de Santa Teresa que volvió a la clausura conventual al final de este acto. El servicio fotográfico nos asegura que la iglesia estaba abarrotada de gente. El programa, magníficamente editado, señala que el acto comenzó a las 5 de la tarde, y que constaba de las siguientes partes e intervenciones:

- Presentación y ofrenda del breve “Lumen Hispaniae” de S.S. Pablo VI, por el p. Juan Bosco de Jesús, OCD;

- Laudes literarios a la Mística Doctora, a cargo de prosistas y poetas;

- Oración de los escritores  a Santa Teresa de Jesús, por el p. Félix García, OSA.

Poemas a la Santa

Ni que decir tiene que una parte significativa tuvieron en dicho acto los poetas de casa, es decir, Antonio Álamo Salazar, el carmelita Francisco Soto del Carmen; mientras que notamos la ausencia en dicho acto del también carmelita Juan Alberto de los Cármenes, entonces residente en Medina del Campo.

La lista aproximada de asistentes (escritores y poetas), fue la siguiente:

Jesús Acacio, Antonio Álamo Salazar, Ginés de Albareda, Conrado Blanco, Rafael Duyos, José García Nieto, Francisco Garfias, Luís López Anglada, Federico Muelas, Antonio y Carlos Murciano, Manuel Martínez Remis, Félix García,  Miguel Alonso Baquer, Alberto Álvarez de Cienfuegos, Juan Emilio Aragonés, Carlos Antonio Atreán, Juan Barberá, Joaquin Benito de Lucas, Eladio Cabañero, E. Domínguez Millán, Isabel Flores de Lemus, José Fradejas,  Enrique Gálvez Rodríguez, Jesús Juan Garcés, Ángel García López, Antonio Iglesias, Alfonso López Gradolí, José López Mingo, Gerardo Manrique de Lara, A. Martínez Bosch, Florencio Martínez Ruiz, Rafael Morales, Carmen Serrano, Carmen Nonell, Pedro Pascual, Salvador Pérez Valiente, Manuel Ríos Ruiz, Félix Ros, Marino Sánchez, Concepción Santamaría, Dámaso Santos, Ramón Solís, José María Pérez Lozano, Marino Sánchez García, Eduardo Ruiz, Julián Romero Calvo, Sagrario Torres, Acacia Uceta, Adela Medina Cuesta (Gitanilla del Carmelo).

Aunque no estaban todos, sí que fue un grupo muy significativo, brillando sobre todo el grupo de “Alforjas para la poesía”. Puede ser que alguno de los aquí nombrados sólo enviaran el texto y no asistieran. No sabemos la parte que tuvo en el acto el poeta albense Antonio Álamo Salazar, aunque sí conocemos la poesía que recitó (Alba del “alba” que Teresa espera/ para estrenar –por fin- su “eterno día”) que nos resulta ahora bien contextualizada pensando la escribió para este homenaje. En carta al P. Juan Bosco (5-10-1970) el poeta le manifestaba estos deseos, y que no sé si realmente los vio cumplidos: “Me agradaría tener, en nombre de la Villa, un saludo y bienvenida a los escritores y poetas, aparte del lógico saludo y bienvenida que tenga la Orden Carmelitana, a la que tan entrañablemente estoy vinculado. Una breve intervención de 3 o 4 minutos (ni más, ni menos) sería suficiente, para que también la villa hablase, precisamente en la persona de uno de sus hijos, que es colega de los que van (periodistas, escritores y poetas), y que es Cronista… No me gusta decir esto, precisamente por ser yo mismo, y de verdad que me hubiese agradado que fuese otro, pero Alba, en estas generaciones actuales, ha sido parca en dar poetas, periodistas o escritores”. Repito: no sé de fijo si así lo hizo o no, pero conociendo al p. Juan Bosco, imagino no le negaría el derecho a esta breve intervención.

Andrés García Sánchez, publicó unas columnas de bienvenida en el periódico salmantino “El Adelanto” de ese mismo día (Saludo de Alba de Tormes). Ahora sí que queremos reproducir en su integridad el texto (parte en prosa y parte en verso soneto) leído por su mismo autor Francisco Soto del Carmen (1933-1988), no sin recordar antes que algunas poesías de los participantes hablan de Teresa y Alba de Tormes, del último momento, del sepulcro… con lo que bien pueden entrar a formar parte de esa antología teresiana de Alba que está por recoger y publicar.

Intervención de Francisco Soto del Carmen

Madre Teresa de Jesús, andadora incansable de senderos de Dios, tú que remansaste, por fin, tu cansancio de ventas y caminos, tu andadura interminable, tu aventura de amor,, en esta “soledad sonora” de Alba,

tú, que tejes este silencio, esta delgada serenidad del aire, esta clara quietud de armonía y de paz de Alba de Tormes, donde reposas.

Tú, que sabes, Madre Teresa, cómo la poesía es la cumbre en que la palabra humana toca con Dios,

ENSEÑÁNOSLO  de nuevo a nosotros, ahora que nos parece una cosa inservible.

VEN A ENSEÑARNOS cómo la fuente más clara de la poesía es precisamente una monja inquieta y andariega, pero embebida, sumergida, absorta en Dios, abismada y trémula, como tú.

Canto Madre Teresa, tu presencia viva entre nosotros que santifica este paisaje de milagro y de luz de Alba de Tormes:

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¡Oh soledad de Alba sin riberas!                                                                                    

¡Oh quietudes de viento estremecido!                                                                           

¿Qué milagro de amor ha redimido                                                                                 

del cauce del olvido estas laderas?

 

¿Qué mano pura ha detenido el vuelo                                                                             

del viento, el agua, el monte y el collado?                                                                     

¿En qué azucena el tiempo se ha olvidado                                                                    

dejando su cuidado y su desvelo?

 

Teresa de Jesús, pie peregrino                                                                                         

de este último sendero, este camino                                                                                    

que aun habla de la luz de tu pisada…

 

Tú redimiste, Madre, del olvido                                                                                     

este paisaje dulce, este latido                                                                                                  

de tierra y luz, con sola tu mirada…            

 

(fr. Francisco Soto del Carmen)