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Lunes, 25 de enero de 2021

Visitas seguras, test periódicos y comunicación constante con las familias en la residencia Clece Vitam San Antonio

Además de los protocolos propios, Clece Vitam ha sumado un plan de contingencia ante un brote donde se regulan las técnicas de aislamiento y las medidas a tomar

Los largos meses de confinamiento, la falta de contacto y los saludos siempre a través de una pantalla han hecho mucha mella en la población, más preocupada ahora que nunca por ver a los suyos, siempre dentro de las posibilidades que marcan las autoridades.

Por ello, en la Residencia Clece Vitam San Antonio quieren que sus residentes sigan recibiendo las visitas de sus seres queridos y puedan estar en permanente comunicación con ellos gracias a la tecnología. “Tanto es así, que hemos creado grupos de Whatsapp por cada usuario con sus familias para poder hacer videollamadas grupales y que se vean todos, independientemente de dónde estén”, explica Estíbaliz de Frías, directora del centro.

Además, una vez por semana los usuarios pueden encontrarse con un familiar al que se le hace un test rápido previo para comprobar si está o no contagiado de Covid-19. En el caso de dar negativo, ambos pueden disfrutar de hasta una hora juntos al aire libre manteniendo la distancia de seguridad o, si el tiempo no acompaña, en la sala de terapia ocupacional que se ha habilitado para la ocasión.

Asimismo, ya que en el centro cuenta con dos puertas, la principal en el Paseo de San Antonio y la secundaria en Príncipe de Vergara, por la que entran siempre los proveedores y ahora también las familias, residentes y visitantes acceden al punto de encuentro desde zonas distintas para evitar el cruce de usuarios y personas del exterior en más lugares que aquellos preparados para estas reuniones.

“Nada más llegar les ofrecemos una mascarilla nueva y les higienizamos para que su entrada al centro no suponga ningún peligro para las personas que viven o trabajan con nosotros”, detalla De Frías.

Uno de estos familiares es Laura, hija del residente Manuel Santos, quien pone en valor la “tranquilidad” con la que se realizan los encuentros presenciales dadas todas las medidas puestas en marcha. “¡Si hasta desinfectan la zona por la que entramos y salimos cuando nos vamos!”, añade, al tiempo que subraya “la gran familia” que se está formando en el centro y agradece esas videollamadas, móvil mediante, con las que su padre no solo la ve a ella y al resto de sus hermanos, “sino también a su nieta, una sobrina a la que crió o a una vecina”.  “Él dice que está en casa, se encuentra a gusto y eso es lo importante”, remarca.

Grupos burbuja

Por otro lado, han implementado un conjunto de protocolos para evitar, dentro de sus posibilidades, que el virus afecte a residentes y trabajadores. Para ello, los usuarios se dividen en grupos burbuja, uno por planta, que no se juntan entre sí. De este modo, se relacionan siempre con las mismas personas, manteniendo su actividad social pero evitando que, en el caso de que uno de ellos contraiga la enfermedad, se vea contagiada toda la residencia.


También, y para asegurarse de que todo está libre de coronavirus, pasan por auditorías externas que estudian todas las superficies del centro para corroborar que, efectivamente, no hay rastro de Covid-19, así como controlan la temperatura y la humedad de las instalaciones para evitar que la atmósfera del centro sea beneficiosa para la expansión del virus.

Cuentan, por otro lado, con un estocaje de equipos de protección individual (EPI) suficiente para varias semanas y se autoabastecen de mascarillas ya que Clece tiene una fábrica propia que las suministra a todo el equipo profesional de la empresa.

Por si todo esto fuera poco, el contacto con los servicios sanitarios es continuo y les informan de la situación que se vive en la residencia, en lo que al coronavirus se refiere, dado que realizan controles frecuentes a usuarios y empleados para comprobar que no están contagiados o para actuar en consecuencia si lo estuvieran, ya que la tercera planta de la residencia se ha preparado y reservado para posibles casos Covid.

Además de estos protocolos propios, Clece ha sumado un plan de contingencia ante un brote donde se regulan las técnicas de aislamiento y las medidas a tomar. A esto se une la realización de simulacros de casos positivos en los que participa toda la plantilla e, incluso, tienen señalados los recorridos por los interiores y exteriores del centro y han colocado cartelería con las indicaciones pertinentes y a modo de recordatorio de todas las acciones a llevar a cabo.

Desinfección y limpieza hospitalaria

Con la importancia que tiene la correcta desinfección en estos momentos, el centro ha pasado de tener una limpieza residencial a hospitalaria, insistiendo aún más en todas las superficies, mobiliario y estancias para garantizar una exhaustiva higiene y que los residentes puedan llevar a cabo sus proyectos mientras el personal se encarga de prevenir los contagios.

Para conseguirlo, y como herramienta diferenciadora frente a otros centros, disponen de una tecnología innovadora, el Xenex, que, mediante luz ultravioleta (UVC), es capaz de destruir el actual SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, en un 99,99 por ciento en tan solo dos minutos, según ha certificado el Texas Biomedical Research Institute, líder de investigación independiente a nivel mundial y especializado en enfermedades infecciosas.

De este modo, el robot Leonardo –como lo han bautizado- acaba con los microorganismos patógenos mediante destellos UVC en todo el centro para hacer de él “un lugar seguro en el que disfrutar de tu tiempo sin perder el contacto con tu seres más queridos”, concluye su directora.