Miércoles, 28 de octubre de 2020

Jorge Domínguez: “Solo se aprovecha media hora de cada clase por las medidas contra el coronavirus”

Estudiante de la USAL, señala que el curso está siendo extraño y las relaciones en la comunidad educativa son distantes
Jorge Domínguez, estudiante del grado de Musicología

Jorge Domínguez es alumno del Grado de Ciencias e Historia de la Música en la Facultad de Geografía e Historia y además estudia en el Conservatorio Profesional y comparte su opinión del inicio del nuevo curso con Salamanca al Día.

Según Jorge, el curso ha comenzado como una experiencia distante y fría: “Desde el principio ha sido un curso extraño. Veníamos de un año raro de por sí. Este año nos hemos encontrado con un curso prácticamente semipresencial. Ya el primer día pudimos ver que muchos compañeros optaron por no ir a las clases presenciales. Una vez dentro de clase, el ambiente en la facultad es muy frío. No tiene nada que ver con otros cursos. Las relaciones son muy distantes y la gente prefiere no acercarse en el entorno educativo”.

La calidad de la enseñanza también se está resintiendo: “En cuanto al aspecto docente, todo esto termina repercutiendo en la calidad de la enseñanza. El profesor no puede acercarse a los alumnos y tiene que estar pendiente de la retransmisión por internet, porque a los alumnos que no pueden asistir no se les hace una clase especial, sino que ven una retransmisión de las clases ordinarias que los profesores ofrecen a los alumnos que sí van a las aulas. Por lo que tienen que estar pendientes tanto de los estudiantes que están presentes como de los que están conectados”. 

Las normas de limpieza e higiene se cumplen en su mayoría, pero provoca pérdidas de tiempo y aglomeraciones: “Entre clase y clase se ha de ventilar el aula durante diez minutos y los alumnos en muchos casos terminan agolpándose porque el espacio en el pasillo no suele ser muy amplio y termina siendo contraproducente. Eso si se ventila, porque hay veces que no se hace. Además, los profesores tienen que limpiar su mesa al terminar y muchas veces no lo hacen, por lo que el siguiente profesor ha de hacerlo al iniciarse la clase y se pierde tiempo. De los 50 minutos que están reservados para cada clase al final se aprovecha en torno a media hora debido a todas las medidas que muchas veces no son las más efectivas”.