Lunes, 26 de octubre de 2020

‘El consentimiento sexual’ no es suficiente

Vanesa es una mujer francesa, directora de una editorial, como lo fue su madre.

Durante la infancia conoció a numerosos escritores. Uno de ellos, Matzneff, la sedujo cuando tenía 14 años. Ella se enamoró, consintió tener con él una vida sexual y amorosa, llegando a ser su pareja sexual y amorosa  durante mucho tiempo.

Ella tenía 14 años y él 50.

Ahora, ya mujer adulta, ha publicado un libro titulado “El consentimiento”. Es una crítica muy dura a este autor, hoy  viejo y enfermo.

Matzneff , según Vanesa, ha sido un pedófilo confeso que defendía las relaciones con menores. Eso sí, en un tiempo que la ley penal no perseguía estas cosas si eran consentidas a esta edad o no había granes escándalos.  También otros escritores famosos defendieron las relaciones sexuales con menores en el mayo francés de 1968.

En su libro, Vanesa le define como narcisista, depredador, manipulador, etc., acusándole de haberle causado muchos sufrimientos y secuelas. Se sintió instrumentalizada, como un juguete.

Matzneff reconoce en sus publicaciones su pedofilia y haber tenido numerosas relaciones con menores de 16 años, incluyendo chicas y chicos de 12 años.

Cuando los abusos han salido a la luz, los códigos penales de casi todos los países han ido aumentando la edad de consentimiento. En nuestro caso, de 12 a 13 años y de  13 a  16. En mi opinión, era necesario subir la edad de consentimiento, pero la propuesta que he defendido era doble: a) edad de consentimiento a los 14 o 15 años, pactándola en la Comunidad Europea; b) añadiendo, algo que no está en nuestro código, pero si en otros: penalizar también las relaciones, consentidas o no, hasta los 16  o 18 años, si la persona que abusa es adulta, con una asimetría de edad mayor de  5 ó 8 años. Propuesta que habría protegido a Vanesa y a tantas y tantos adolescentes. La asimetría de edad,  nivel de desarrollo y experiencia puede convertirse en una relación de alto riesgo.

 En un mundo globalizado, al menos dentro de la comunidad europea, deberíamos tener la misma edad de consentimiento y proteger mejor a la infancia y a la adolescencia.

¿Le parece usted que tengamos en Europa la misma moneda, pero leyes sobre la  infancia distintas? 

¿Hemos de contentarnos con elevar la edad de consentimiento?

¿Qué edad de consentimiento y qué asimetría de edad propondría usted? Tenga en cuenta que esta respuesta es difícil y discutible para todos, incluidos los profesionales, pero es necesario tomar decisiones.

Como demuestra el caso de Vanesa, no es suficiente, para proteger a los adolescentes tener en cuenta el consentimiento. Y elevar el consentimiento hasta los 16 (en algunos países hasta los 18) (a): no tiene en cuenta la realidad social: entre el 10% y 15% tienen relaciones antes de los 14 años; en torno a los 15-17 años ya son más del 50%,; y (b) numerosas chicas de 16 años están dispuestas a tener relaciones con hombres mucho mayores. Es verdad que la educación familiar y escolar debería protegerles, ya a están edad; pero la realidad demuestra que no.

En la nueva ley española se habla de no penalizar relaciones consentidas entre adolescentes de similar edad; pero ésta es un  concepto poco preciso, como se ha demostrado en varias sentencias. En una reciente, un juez condenó a un joven de 19 años a 38 años de cárcel, por tener relaciones con una de 15 que había consentido; otro posterior le declaró inocente. Señalar una asimetría concreta  siempre  es discutible, pero facilitaría el trabajo de los jueces; y los ciudadanos sabrían bien a qué atenerse.

En todo caso, el código penal no puede solucionar el gran problema social que tenemos con los abusos a menores y con la sexualidad de adolescentes y jóvenes.  Hemos de educar en la familia y en la escuela, para que los menores se manejen mejor en casos como el comentado. Y exigir a los adultos su responsabilidad con los menores.

¿Para cuándo la educación  sexual y la ética sexual y amorosa en nuestro país? ¿Creemos que solo aumentando las penas protegeremos a la infancia?