Lunes, 26 de octubre de 2020

“Hay gente que incluso se desahoga conmigo, les transmito tranquilidad. Esto es el alma del pequeño comercio”

Con décadas detrás del mostrador a sus espaldas, no esconde su incertidumbre por la situación que genera el coronavirus aunque mantiene su compromiso por continuar ofreciendo servicio a vecinos y visitantes cada día
José Guerras, gerente de tienda de alimentación en Macotera

Que el Covid-19 ha puesto del revés hasta los aspectos más mínimos de nuestro día a día es algo que ya todos tenemos, por desgracia, de sobra conocido. Momentos de gran incertidumbre y que ahora, con esta segunda oleada de contagios, continúan siendo de incertidumbre para todos, aunque de manera más acusada para los pequeños negocios que diariamente abastecen a los pueblos de la provincia.

José Guerras lleva décadas tras el mostrador de su negocio familiar de alimentación en Macotera, viviendo sus jornadas desde antes del amanecer, para abastecer de genero su establecimiento, y siempre sin mirar las agujas de su reloj. Tiempos, los de marzo y los de ahora, que no dejan de provocarle desasosiego y no poca preocupación, tanto por el cómo por sus muchos clientes de cada día.

 

¿Cómo has vivido los meses más duros de la pandemia? ¿Cuál ha sido tu principal actividad?

J.G: Pues la verdad es que los he vivido con un poco de miedo e incertidumbre ya que tuvimos que adaptarnos a un cambio que no habíamos experimentado antes. En cuanto a la actividad hemos tenido qué acoplarnos de mamparas de plástico, guantes, mascarillas y desinfectantes, haciendo acopio de lo que tuviéramos en casa pues no había en el mercado. Gracias a la colaboración de distintas personas en el pueblo tuvimos mascarillas, algo que agradezco de sobremanera. Pero sobre todo hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos.

¿Has notado un aumento de las ventas entre marzo y junio?

J.G: En esos meses se ha notado una pequeña mejoría, ya que la gente al no poder moverse con el coche a otras localidades han comprado más en el pueblo. Pero con respecto  a los clientes yo diría que ahí si se ha notado, pues lo mismo que los del pueblo no podíamos salir, los de la capital no podía venir, entonces la Semana Santa, por ejemplo, por supuesto ha sido mucho más floja en relación a otros años.

¿Qué servicios habéis empezado a realizar durante el confinamiento?

J.G: Nosotros en particular, y creo que todos los comercios del pueblo, lo más que hemos tenido que realizar ha sido el servicio a domicilio ya que Macotera es un pueblo de gente mayor y los hemos querido proteger y ayudar dentro de nuestras posibilidades.

¿Cómo estáis viviendo esta segunda oleada del coronavirus?

J.G: Esta nueva oleada se lleva mejor la verdad. Creo que la gente ya estamos más al día  y más adaptados a las nuevas normas de sanidad y aunque nos dicen que hay más rebrotes sabemos también qué es debido a que se está haciendo muchos PCR.

¿Notas mayor afluencia de clientes en este otoño? ¿Se ha quedado o vuelto más gente al pueblo?

J.G: No, ahora queda muy poca gente en el pueblo las ventas han bajado muchísimo la verdad.

¿Crees que la gente ha valorado el servicio de cercanía que suponen los pequeños comercios como el tuyo?

 J.G: Creo y quiero pensar que sí, que la mayoría de la gente lo ha sabido agradecer.

¿Qué reclamarías al público en cuanto a la valoración de pequeños establecimientos como el que regentas?

J.G: Reclamar como tal no porque somos libres y a nadie puedes imponer nada, pero creo que el comercio del pueblo es más familiar y más cercano, nos conocemos todos. Muchas veces incluso las personas se desahogan conmigo y creo que los transmito tranquilidad, esto parte del alma del pequeño comercio. Estoy muy contento con mi clientela.