Viernes, 30 de octubre de 2020

Las cosas que no cuadran

Seguro que antes o después este maldito virus que ha decidido invadir al mundo ahuecará el ala y se irá de todos los países, pero del nuestro, desde luego que no. ¿Dónde demonios va a ir que pueda trabajar mejor que aquí?.
 
Tiene absoluta libertad para contagiar, enfermar y matar, que es a lo que ha venido. Y todo porque en lugar de ponerle trabas para actuar, todos hemos optado por facilitarle las cosas. Los políticos porque en lugar de unirse y gestionar la situación con la voluntad de resolver, siguen empeñados en hacer política con la pandemia para ganar votos, y lo único que les importa es ser de todos el que más alto insulte, el que más veces lleve la contraria y el que mejor mienta; la Justicia porque además de ciega, debe ser sorda, y con tantas limitaciones a lo más que llega es a interpretar las leyes de tal forma que beneficie al virus y perjudique a los ciudadanos; los expertos son tantos que cada cual opina a su manera, y ante tanta información que más que aclarar dudas las crea, ante tantos consejos y tan pocos ejemplos y ante tantas medidas de seguridad que se contradicen unas a otras, los ciudadanos, para no perder la costumbre, nos hemos dividido en dos grupos: los que las cumplimos a rajatabla por si las moscas y los que pasan de ellas porque piensan que les toman el pelo, y aunque su actitud no tiene nada de loable, parte de razón les asiste. ¿Quién puede entender que en algunas localidades se confinen a los vecinos de una acera de la calle para evitar contagios y a los de la acera de enfrente no?
 
No hace falta ser experto en nada para saber que el virus tarda menos en cruzar la calle que una persona por muy rápida que sea. ¿
Cómo es posible que a los bares y pequeños comercios se les limite el número de clientes y las superficies donde hay restaurantes y tiendas de todo tipo —pude comprobarlo personalmente hace unos días, aunque eso sí, salí del centro sin entrar a comprar y sin entrar a comer— puedan estar de bote en bote sin más obligaciones que la de llevar mascarilla? Tampoco hay que ser experto en nada para saber que el virus lo que quiere es matar, no acabar de arruinar a los pequeños empresarios y ayudar a que sigan medrando los grandes. ¿Por qué se desinfectaban las calles durante el estado de alarma con tanto ahinco y en cuanto nos dieron suelta dejó de hacerse? ¿Por qué se dispara el número de contagiados el día que comienzan las fiestas de una ciudad y hay que volver a la fase uno y se vuelve a la última el día que finalizan porque los contagiados disminuyen como por arte de magia? ¿Por qué no se puede hacer uso de cosas que pagamos con los impuestos y no hay problema para hacer uso de las que hay que pagar con lo que nos queda de sobra? ¿Por qué los veterinarios, los dentistas, los médicos particulares y otros profesionales pueden atender a los usuarios y las administraciones, tanto autonómicas como nacionales, siguen sin dar cita a los ciudadanos para realizar gestiones de las que depende incluso que puedan empezar a  cobrar sus prestaciones? ¿Por qué las mascarillas que son tan eficaces un día dejan de serlo al día siguiente y hay que cambiarlas por otras si queremos protegernos y proteger a los demás…?
 
Es tal el lío que ya no se sabe si es el virus el que manipula a los políticos o si son los políticos los que manipulan al virus, lo único que está claro es que las cosas cada vez cuadran menos.