Viernes, 30 de octubre de 2020

¿Por qué es tan importante la lectura?

La revolución real de la lectura se dio en el siglo XVIII cuando este hábito hasta el momento entendido como religioso, público e intensivo se secularizó y se convirtió en una costumbre más privada y extensiva, llegando los libros a las casas. 

Comenzó a entenderse el acto de leer como una práctica buena para el pueblo que le enriquecía y a la vez alimentaba su tradición, además de ayudarle a definir su estatus social: otorgaba valor al que literariamente se diferenciaba de la oralidad (más propia del momento presente) y era capaz de dialogar a través de lo escrito con el pasado y ayudar a construir otro futuro. 

Desde entonces esta definición ha ido adquiriendo diferentes matices según el momento social, cultural y económico hasta llegar al papel de la lectura en la actualidad. Diríamos que el acto de leer se convierte hoy y ahora en una forma de resistencia frente a lo establecido, un potencial que, al compartirlo, nos hace más libres y más críticos. 

Leemos para construir otro futuro fijándonos en el pasado, está claro, pero tenemos a nuestro alcance tantas herramientas, recursos, formatos, informaciones que o aprendemos a manejarlas y a diferenciar su interés en el contexto actual o serán ellas las que nos lean a nosotros como si fuéramos simples códigos de barras. O lo que es peor, uno de esos monjes del XVIII que memoriza sin final lo que otro contaba para él. 

La lectura es tan importante porque sirve para todo y a la vez para nada, pero sirve. Como decía Fabricio Caivano, diplomado en Sociología en la especialidad de Educación y editor de la revista CLIJ, “leer es buscar otras realidades para comprender mejor esta realidad. Un mecanismo de intercambios entre lectura y vida, entre unas lecturas que nos enseñan a vivir y una vida que nos lleva a leer”.

Feliz domingo, lectores. 

Rebeca Martín