Miércoles, 28 de octubre de 2020

Cuando la solidaridad vecinal ayuda a familias necesitadas de Salamanca 

A través de la campaña ‘Compra adelantada’, personas anónimas adelantan 5 euros para los productos básicos de otras que carecen de recursos

Tienda "Pan y Vino" de la urbanización Las Bizarricas, regentada por Manuela, donde se canalizan las ayudas de la "Compra adelantada"

‘Compra adelantada (tu vecino ya lo pagó)’. Ese sencillo lema resume el espíritu de una iniciativa solidaria que impulsaron durante el confinamiento, a finales de marzo, tres vecinas de la urbanización Las Bizarricas, que se encuentra en la carretera de Fuentesaúco y pertenece al término municipal de Villares de la Reina.

Conscientes de las dificultades económicas provocadas por la pandemia del coronavirus, su idea era ayudar a las familias necesitadas de la zona. Para ello pidieron la colaboración del quiosco de la urbanización donde los clientes habituales que quisieran podrían dejar donaciones de 5 euros para comprar productos básicos para familias necesitadas.

Una de las claves de este proyecto es el anonimato, tanto de los donantes, como de las personas que requieren apoyos y aprovechan esta ayuda. Pero la historia no acaba aquí. La respuesta solidaria de los vecinos fue tan buena que se generó un excedente de recursos que se canalizó para ampliar esta labor tanto en Villares de la Reina como en Salamanca a través del Banco de Alimentos.

Además, la repercusión de la noticia en medios nacionales, como Antena 3 Televisión, entre otros, sirvió para animar todavía más a todos los colaboradores. Así, cada mes deciden comprar huevos, harina, leche o cualquier otro producto básico para hacerlos llegar familias vulnerables.

De este modo, los vecinos y vecinas de esta urbanización, junto a la responsable del quiosco y con el apoyo del párroco, han creado una red solidaria que, además, “fomenta la compra en las tiendas de la zona”, como nos explicaba una de las impulsoras de esta iniciativa. “Queremos que cunda el ejemplo”, añadía, mientras que Manuela, la encargada del quisoco, afirmaba que “pensamos seguir con esto hasta que las cosas se queden más tranquilas”.

Fotos de Lydia González