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Jueves, 28 de enero de 2021

El difícil reto de conciliar y ser familia monoparental en la nueva normalidad  

Recabamos los testimonios de madres cuyas historias dan visibilidad a los obstáculos que han tenido que sortear desde el confinamiento y ahora con la vuelta al colegio

La Asociación Madres Solteras por Elección de Castilla y León en una de las iniciativas para dar visibilidad a las familias monoparentales

En España hay casi 1,9 millones de familias monoparentales, en el 81% de los casos encabezadas por mujeres, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2019.

El confinamiento por la crisis sanitaria del Covid-19 y la desescalada ya han supuesto un desafío para estas familias. Antes de la pandemia una de las mayores dificultades era conciliar su vida laboral y familiar. Ahora, con el Covid-19 es aún más complicado. Ni en todos los casos pueden teletrabajar ni el teletrabajo es la solución a todo. “Si la conciliación, la crianza y los temas económicos son difíciles de normal, ahora se complican mucho más, incluso si tienes un trabajo asegurado, que ya es un privilegio en estos tiempos que corren, está resultando difícil“, tal y como subrayan desde la Asociación de Madres Solteras por Elección de Castilla y León, y que reúne a más de 35 madres, entre ellas de Salamanca.

Recabamos los testimonios de madres cuyas historias son el reflejo de la invisibilidad de los problemas de conciliación a los que se enfrentan las familias monoparentales en la denominada nueva normalidad y con una atípica vuelta al colegio marcada por la Covid-19. Madres que han tenido que ir sorteando las situaciones derivadas del confinamiento y la posterior desescalada, y que se han complicado, en algunos casos con la vuelta a sus respectivos trabajos (entre ellas hay maestras y profesionales sanitarias, lo que implica una doble preocupación ante un posible contagio), y en otros por la dificultad añadida de estar en un ERTE (expediente de regulación de empleo) o en situación de desempleo. Sus redes de apoyo (familia, amigos, vecinos…) se han reducido por el lógico miedo a un posible contagio.

“Soy maestra“, relata una de las madres, “con los cual mis alumnos no llevan mascarilla, y mi  hija va la guardería, lo cual es un riesgo añadido. Normalmente cuento con el apoyo de mi madre, porque además dar con la persona que pueda quedarse con la niña en un momento determinado no siempre es fácil, pero si tuviera que contratar a alguien no podría con mi sueldo, porque además ahora tengo reducción de jornada, para llegar a todo lo que tengo que llegar. Se complica todavía más porque tiraba de mis vecinos, y ahora no podemos ni entrar en su casa por miedo a contagiarlos“.

Katia, madre de una niña de 9 años, también es profesora, en su caso de Secundaria. “Hemos empezado el curso, y a nivel de trabajo hemos tenido un mes septiembre caótico por falta de planificación de la Inspección educativa y dirección provincial y por ende de la Consejería lo que ha supuesto un plus de trabajo. Un mes muy estresados por el trabajo, con miedo de volver a las aulas porque venimos de las no fiestas de ciudades y pueblos de Castilla y León, y el colectivo de adolescentes es uno de los que más contagios está teniendo por incumplir las  normas. Al estrés le sumamos que la Consejería asegura que van a llevar a mascarilla y que se van a cumplir las distancias, todas las medidas son para los alumnos, pero los docentes lo único que sabemos es que si damos positivo tenemos una baja médica y nos quedamos en casa en cuarentena, pero se nos pasa a considerar personal esencial, y si hay un positivo en el aula se nos hará una PCR y si damos negativo tenemos que incorporarnos al trabajo”.

“Esto nos genera ansiedad”, añade, “porque un docente de Secundaria está al día en contacto con 4-5 aulas. La administración no nos ha dicho qué va a pasar si nuestros hijos tienen que guardar cuarentena porque hay un caso en sus aulas, ahí viene mi problema. Como docente tengo que seguir trabajando mientras no de positivo, mis padres son octogenarios y desde marzo solo ven a mi hija en la calle, al aire libre. ¿A quién encuentras que quiera quedarse con un niño sospechoso de estar contagiado?. Se nos está generando mucha angustia, sobre todo a las familias monoparentales. No nos podemos coger vacaciones, la opción es un permiso sin sueldo, teniendo en cuenta que en nuestros hogares solo entra un Ingreso, renunciar al salario de medio mes puede ser inviable”.


La vuelta al cole para algunas madres de la Asociación ha supuesto un salvavidas. “Llevaba desde el confinamiento con los niños en casa, todo el tiempo, para mí al final mucho estrés.

Tuve que reducir la jornada laboral porque no me daba tiempo, y aunque teletrabajar es un ventaja, con los niños en casa no te puedes concentrar bien porque reclaman tu atención, por eso que estén abiertos los coles es fundamental”.

También hay madres que han optado por reducir su jornada laboral para evitar dejarlo en el comedor y en madrugadores, “para intentar minimizar el riesgo”.

Enfermera y madre

María tiene dos hijos, uno de 6 años y otro de 17 meses que empieza la guardería, y es enfermera. “La vuelta al colegio ha sido complicada. Me cogí vacaciones para el inicio del colegio, y con el pequeño retrasé llevarlo a la guardería, la verdad es que ha sido complicado.

Con el pequeño, la segunda semana de septiembre me enteré que una clase de su guardería se había aislado, así que incertidumbre añadida. El día 14 me dicen que la profesora ha dado positivo y no lo puedo llevar hasta octubre. Mi madre me ayuda, pero ella también se hace cargo de mi abuela, así que es complicado. Con esto del Covid-19, si aumentan los casos probablemente me cambiarán de servicio, para estar en primera línea, y en mi caso no puedo permitirme contratar a una persona. Es una incertidumbre, un estrés, el sentimiento de culpabilidad si te contagias”.

Ayudar a conciliar

Por supuesto, también hay madres que pueden conciliar mejor gracias a la disposición de su empresa, como es el caso de Ana. “Teletrabajo, y tengo la suerte de que la empresa, sobre todo mi jefa, entiende mi situación y me facilitan lo que pueden. Si el niño se pone enfermo y tiene que quedarse en casa, tendré que contratar a una persona porque teletrabajar con niños en casa es complicado”.

Las familias monoparentales son mucho más vulnerables ante situaciones de desempleo. Es el caso de este último testimonio, aunque no por ello menos importante. “Llevo parada un año y estaba haciendo un curso que se paralizó en marzo, e intentando preparar las oposiciones pero sin mucho ánimo. Vivo con mis padres por mi situación económica, aunque ahora nos hemos tenido que separar, están bien pero son mayores, y tienes el miedo a poder contagiarlos, así que ellos se han quedado en el pueblo”