Viernes, 30 de octubre de 2020

Para qué estudiar

Toda la vida en esto de la educación y estudiando desordenadamente con urgencia y curiosidad. Supongo que me influyó ser hijo de maestros de pueblo y comenzar mi historial académico en la escuela unitaria.

Soy muy crítico con el hermetismo de las leyes educativas de los distintos colores políticos y muy escéptico con los pactos mediocres y de conveniencia. Sin embargo, siempre he empujado a mis hijas para que terminen universidad y sean buenas estudiantes. Pero con un compromiso solidario.

Pero la principal función de estudiar es detectar las rejas de la cárcel de nuestra propia mente generadas por intereses políticos programados. Hasta una mala escuela libera.

Desde el siglo XVI Calasanz ya habló de “Piedad y letras”, el patrón de la escuela pública. En los registros lingüísticos de la Pedagogía de moda se considerarían inadecuados. Ya en el siglo veinte atinan Freire y Milani con la importancia de dominar la palabra por los pobres.

Nuestros chicos de protección e inmigrantes se preparan para la integración social no sólo para ser obreros , sino para ser obreros cultos y felices. Cómo brillan cuando mejoran con la palabra y hablan desde dentro. No es sólo cuestión de idioma hablar con el alma de los continentes y las historias personales.

¿ Cuántos del mismo idioma no nos entendemos?.

¿ Cuántos doctorados no saben expresar sus emociones, ni empatizar con el otro?.

Se tienen que sumar más al carro del estudio. Las mil oportunidades para los que la escuela expulsa, es canalizar talento y recuperar recursos para mejorar  la sociedad.

La titulitis es una forma de adaptación e integración social para nuestras chicas. La perla, el pelouro, la sabiduría, la magia, la creatividad, el milagro está dentro de cada uno. Cuando leemos con emoción, cuando encontramos esperanza en los libros, cuando estudiamos para mejorar la vida de los demás.

Nuestros  estudios de fin de semana son simposios multidisciplinares con terapia grupal. En griego eran banquetes porque como en las escuelas de los países o barrios expoliados primero hay que darles a los niños de comer antes de emprender la lectura del poema, la ecuación o la entonación de la canción que incluso a veces suena para olvidar con un disimulado grito de auxilio.

Cuando no nos jugamos la vida de nuestros hijos incluso podemos usar el estudio como juguete. Estudiar sirve para que juguemos menos con vidas ajenas e inocentes y libres de pecado. Jugar sí, pero sin abusar y sin cartas marcadas.

You just can´t beat the person who never gives up.

Entonces hablamos de estudiar por necesidad de evolución para no necesitar revolución.