Miércoles, 21 de octubre de 2020

Arrimadas arrincona más a Igea

La designación de la nueva ejecutiva autonómica de Ciudadanos ha supuesto un paso más en la marginación a la que viene sometiendo de forma premeditada Inés Arrimadas a Francisco Igea, que osó disputarle la jefatura del partido naranja a nivel nacional en las últimas primarias.

 

Y es que, la exclusión en el comité ejecutivo de Ciudadanos de Castilla y León de Igea y de todos aquellos que le apoyaron en las primarias nacionales es, de facto, el arrinconamiento político del vicepresidente de la Junta y de sus ‘escuderos’, dejando su voz al margen del principal órgano de decisión de su partido en la comunidad autónoma.

 

Un órgano en el que sí estará presente Luis Fuentes, actual vicepresidente de las Cortes autonómicas, que cede su testigo como jefe de los naranjas en la comunidad a la legionense Gemma Villarroel, que tiene entre sus logros hacer la cobertura al exalcalde de León y actual senador popular, Antonio Silván, para que éste esquivase una moción de censura y evitase dar explicaciones por su presunta implicación en la trama Enredadera, tras haber salido a la luz una conversación telefónica de Silván con el empresario José Luis Ulibarri sobre un concurso público.

 

En todo caso, la designación de Villarroel como jefa autonómica de Ciudadanos supone un paso más en la meteórica trayectoria interna de quien actualmente posee la portavocía de su partido en el Ayuntamiento de León, así como en la Diputación homónima, cargos de concejala y diputada provincial que tendrá que compatibilizar ahora con la jefatura autonómica naranja.

 

Por su parte, Francisco Igea se queda en el filo de la navaja, sin voz en la ejecutiva autonómica de su partido, y con la espada de Damocles encima de que, si Arrimadas decidiese poner punto final a su carrera política, podría hacerlo en cualquier momento acordando con el PSOE una moción de censura contra Mañueco en las Cortes autonómicas, que elevaría a Tudanca a la presidencia juntera y dejaría a Igea y su entorno fuera de juego, al haber sido relevados como procuradores.

 

Y es que, cabe recordar que, tras la victoria de Arrimadas frente a Igea en las primarias de Ciudadanos, se dio la entrada en el gobierno autonómico de Castilla y León de Ana Carlota Amigo, una fiel escudera de Igea, para lo que Arrimadas exigió como contrapartida su sillón como procuradora en Cortes y su relevo en la portavocía naranja en este parlamento, pasando los arrimadistas a controlar el grupo de Ciudadanos en las Cortes.

 

De este modo, con el control total de la nueva ejecutiva autonómica de C’s, el sector pro-Arrimadas se asegura tener la sartén por el mango, teniendo el as en la manga de quitarse de en medio a Igea y a sus acólitos cuando les venga en gana.

 

Una posible jugada que debe preocupar también al PP, y especialmente a Mañueco, ya que podría suponer arrebatarle el gobierno de la Junta. No obstante, de llegar a ese punto, también podría mediar un pacto entre PP y el arrimadismo para reestructurar el gobierno juntero sin sacar de él a Ciudadanos, pero sí relevando a los igeístas de sus puestos.

 

En definitiva, que el futuro del gobierno de coalición que dirige la Junta y el particular del propio Francisco Igea parecen estar más que nunca en manos de lo que pueda decidir Inés Arrimadas. Si ésta se conforma con dejar a Igea arrinconado en el partido sin hacerlo caer en la Junta, el ejecutivo dual que dirige Mañueco se mantendrá, pero si decide que el igeísmo pierda toda su capacidad de influencia también en el gobierno autonómico, la incógnita de quién acabará dirigiendo la Junta sólo Arrimadas la podrá desvelar.