Viernes, 4 de diciembre de 2020

La condición humana

Hay que desconfiar de la fortuna, pues la condición humana es desdichada y, como nave que cruza los mares, siempre estamos expuestos a tempestades y mareas. Hemos de empuñar con firmeza el timón para escapar de la tormenta sin desviarnos de la ruta. 

    M. Lamas.