Viernes, 30 de octubre de 2020

Abusos sexuales a menores: ¿Quiénes pueden serlo?

El vocabulario y los conceptos se usan con frecuencia de forma imprecisa..

Empecemos por el vocabulario: La Real Academia Española  los define así:

Paidofilia o pedofilia: “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños y adolescentes” (RAE).

Paidófilo o pedófilo: “la persona que siente esta atracción o la lleva a la práctica” (RAE)

Pederastia: “abuso sexual cometido con niños” (RAE).

Pederasta: “hombre que comete pederastia” (RAE).

Parafilia: desviación sexual (RAE)

Luego: a) una cosa es sentir la atracción y otra llevar esta atracción a la práctica; b) hay pedófilos que no son pederastas;  c) hay pederastas que no son pedófilos; d)  el concepto de parafilia es muy amplio y difuso, porque se han considerado desviaciones a varias diversidades sexuales, durante siglos.  

Pero las cosas son más complicadas en la realidad. Veamos:

1º.- La inmensa mayoría de la población no siente deseos, ni se excita,  ni abusa de prepúberes. Bien porque es un “tabú”, un  criterio social, está penalizado o aplican el sentido común (la asimetría de poder y nivel de desarrollo entre un menor y un adulto).

2.- Sentir atracción por adolescentes debe considerarse normal. En este sentido, la RAE  no debería hablar de paidofilia y de pedófilos, por la connotación negativa que tiene este término en la actualidad. Incluso muchas veces la prensa usa mal estos términos.

 Pero no abusar de los adolescentes es un  deber moral, está penalizado (aunque consientan, antes de los 16 años) y es inadecuado, si quién  mantiene relaciones con adolescentes tiene una   asimetría significativa de edad o nivel de desarrollo.

3.- Hay una minoría significativa de personas, más hombres que mujeres, que sienten atracción y pueden excitarse con prepúberes. Son pedófilos y algunos de ellos cometen abusos, son pederastas. Otros son buenos ciudadanos, no cometen abusos,

4.- Una persona pedófila o pederasta es parafílica  si su orientación  del deseo, excitación y su satisfacción solo es posible con menores de edad. Este es un problema de salud sexual,  que necesita terapia, con independencia de que abusen o no de prepúberes o adolescentes.

5.- Entre las personas que tienen deseos se excitan o tienen fantasías sexuales con menores,  hay que distinguir:

aº.- Quienes no son personas de riesgo: porque por sentido común, ética sexual, criterios sociales y buena socialización tienen muy claro que no deben tener relaciones sexuales con menores. Y no las  tienen, de hecho.

bº.- Quienes se sientes inseguros por la frecuencia de fantasías,  deseo o  el temor a cometer un abuso, aun sin haberlo cometido nunca. Creo que deben acudir a terapia.

cº.- Quienes, además de lo señalado en el apartado bº,  tienen  claros factores de riesgo como: consumir alcohol o drogas, usar pornografía infantil, haber estado próximos a planificar una conducta de abusos, tender a tratar o trabajar con menores, ser personas “anómicas”  (tendentes a saltarse las normas), han sufrido abusos,  etc. En estos casos, necesitan con urgencia reconocer su problema y pedir ayuda.

Varias conclusiones:

La mayor parte de las personas que cometen abusos con menores (pederastas) no son parafílicos, sino delincuentes.

Y ya saben: hay que prevenir y evitar los abusos y, si no ha sido posible, denunciarlos la primera vez que ocurran.