Paseo de Los Madroños a 30 km/h.

Este año ha coincidido la Semana de la Movilidad Sostenible con una pequeña acumulación de atropellos, y las fotos de las noticias incluían pasos de peatones. En esto, como en demasiadas cosas, suele haber mucha literatura poco realista. Se calcula en torno al 80% los atropellos responsabilidad del conductor, como recordó un comparador de seguros el Día Internacional del Peatón en agosto.

No se ha reforzado más la seguridad para quien camina por las Avenidas de Portugal o Federico Anaya, habituales en todas las Memorias de la Policía Local por atropellos. En las conocidas claro, últimamente la apuesta de transparencia municipal las ha llevado a desaparecer. Pero sí se ha hecho algo en el Paseo de Los Madroños, situado en Garrido Norte continuando el eje Los Ovalle-El Greco junto a la Plaza de Barcelona. La zona de actuación es una recta de 360 metros desde la Avenida de Alfonso IX hasta la de los Cipreses, con cuatro carriles en dos calzadas separadas por una mediana.

Es un diseño desmedido más, nada justifica su exagerada dedicación al vehículo privado. Está en un barrio residencial con anecdóticos espacios libres, paralela al Paseo de la Estación con mejores conexiones. A pesar de ser una zona con escasez de aparcamiento para residentes (desconozco el impacto del construido en el Parque de Garrido con 814 plazas) en este tema no es más de lo habitual, en uno de sus lados apenas se permite aparcar. Hay suficientes pasos de peatones, pero eso sí, el carril bici va por la acera. Lo que ha hecho el Ayuntamiento es llenar la calle de señales horizontales y verticales limitando la velocidad máxima a 30 km/h. Que está muy bien, sólo esperemos lo controlen mejor que en el Puente Enrique Esteban.

Mientras en otros sitios se toman medidas un poco más decisivas. En Gijón peatonalizan en el Paseo del Muro (que bordea la playa de San Lorenzo) una calzada, y en la otra un carril se reconvierte en vía ciclista. Parece más seguro cruzar unos tres metros de espacio por donde circulan coches, frente a no menos de 13 en la vía salmantina. En Bilbao se apuntan a limitar a 30 km/h. para celebrar la semana de la Movilidad al estilo de allí: obligatoria en toda la ciudad. Algo en lo que también andan por La Coruña. Creo recordar haber oído algo al Ayuntamiento salmantino, pero quizás solo fueron rumores esparcidos al viento. 

Tanto el Paseo de los Madroños como la cercana Avenida de Alfonso IX pueden prescindir perfectamente de una de sus calzadas sin trastorno para el tráfico motorizado. Tampoco pasaría nada si se perturba, no podemos destinar tanto espacio público a un modo de transporte minoritario, causante de graves problemas ambientales que deterioran la salud y matan prematuramente. Y en una zona tan densa urbanísticamente, pero con magros espacios libres.

Se puede hacer de forma muy barata, la mediana y un poco de pintura pueden permitir maravillas, como vemos en otras ciudades. Los pasos de peatones se deben elevar a la altura de la acera, como el situado a poco más de 100 metros del lugar del atropello en la entrada de la Estación de Ferrocarril. También, con una intervención algo más compleja, se puede romper la larga línea recta con “obstáculos” tipo mini rotondas, refugios en los pasos de peatones o simplemente variando el eje de la calzada. Medidas hay muchas, solo falta la voluntad política de aplicarlas. Esperemos no se repitan los atropellos.

Ayer, presentando otra vez el mismo proyecto que ahora llaman Savia, el alcalde destacó que “la pandemia ha dejado claro que las nuevas ciudades ya no pueden construirse con los parámetros del pasado. Hay que transformarlas en lugares que ayuden a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. El futuro es verde o no habrá futuro”. Pues en el Paseo de los Madroños, además de señales, cabe mucho verde como el de Savia. Claro que tampoco estaría mal que no se cortaran árboles maduros, pero esto ya es otro tema.