Martes, 20 de octubre de 2020

Oficios artesanos, la lucha por la supervivencia de unas históricas profesiones

Numerosas profesiones artesanas riegan la provincia, tratando de buscar un mañana seguro ante la nueva situación que dibuja el coronavirus y el cambio de la sociedad
La nueva realidad del coronavirus está haciendo importante mella entre aquellos que han hecho de su oficio un arte, traspasado de abuelos a padres, de padres a hijos
Zapateros, alfarería, carpintería tradicional, cestería, bordado, herrería y forja, talla de piedra o de madera... son solo algunos de los oficios de siempre que aún perviven en la provincia de Salamanca y que hoy sobreviven a duras penas, lidiando con el cambio de los tiempos y ahora con el complicado panorama que está dejando la llegada del coronavirus.
 
Una nueva realidad que está haciendo importante mella entre aquellos que han hecho de su oficio un arte, traspasado de abuelos a padres, de padres a hijos y que hoy ve peligrar su continuidad ante la situación que mantenemos.
 
Ejemplos del complicado hoy los encontramos en labores como la zapatería artesana, arreglos y creaciones, cuyo censo está viéndose mermado a manos abierta, dándose casos como el de la comarca de Peñaranda, en el que han pasado de ser más de una docena en las últimas décadas a sobrevivir tan solo un pequeño taller en Macotera, que, al igual que otros muchos sectores, está viéndose abocado a un esfuerzo mayor por tratar de mantener activo el oficio a pesar de la escasez de clientes aunque no esconden su pesimismo “no se donde vamos a poder llegar, la situación está francamente mal”.
 
Localidades en las que ya han desaparecido labores tan arra
igadas a nuestra tierra como pastores o herreros nos encontramos muchas, algo que se traduce en la desaparición de la historia, como es el caso de Santiago de la Puebla, donde sus vecinos no esconden la pena por haber vivido el fin de toda profesión ligada a sus centenarias tierras.
 
Alfareros, con cuna en Alba de Tormes, también es otro de los sectores que lucha por mantenerse a flote, buscando reforzar la promoción de unos productos artesanos hechos desde el corazón y que hoy simbolizan el ADN de una tierra que también ve peligrar la supervivencia del oficio.
 
Y qué decir de los laneros, otro de los campos en los que el mañana es cada día una incógnita ya que, tal y como reconocen los pocos que aún se dedicar a ello “ha cambiado el mercado, ganaderos para ello cada vez hay menos y nos vemos abocados a cambiar de estrategia si queremos continuar adelante, pero no es fácil, por el mercado y por la situación que está generando el coronavirus”.
 
Ellos son solo algunos ejemplos de profesiones que buscan mantenerse, perpetuar su arte, mientras buscan la fórmula para ir sorteando los quiebros de esta incierta “nueva normalidad” que hoy solo genera interrogantes, y de la que piden salir arropados por las instituciones, pieza fundamental para darles un mañana digno.