Daño y destrozo 

- Buenos días Anselmo.

- Buenos días según, señor Manuel.

- ¡Vaya!... Te encuentro muy deprimido hoy.

- Bueno amigo mío, lo de deprimido tal vez sea demasiado fuerte, pues no hay que olvidar: “ni confundir en este asunto una emoción natural como lo es la tristeza; con el estar deprimido. La tristeza es algo que todos experimentamos de alguna manera transitoria en muchos momentos de nuestra vida. Lamentablemente la depresión es algo más severo y persistente.”

- Así qué ¿estás triste? Y, ¿por qué? si puede saberse.

- Sí, puede saberse. Además usted es persona de confianza. Una filóloga conocida-Ágnes Heller-, decía: “Qué nunca había perdido la fe en la humanidad”. Y en una entrevista dijo: “Creo que la personas buenas existen, han existido y existirán”. Que dicho esto en los tiempos actuales en que vivimos… ¡Va a misa!

- Y tú. ¿Te lo crees?

- ¡Hombre!... mitad y mitad; pues menuda Cerrajina (que no es otra cosa que daño y destrozo) se ha montado con esto del coronavirus, y sus daños colaterales, que han hecho perder la fe, esperanza y caridad, en muchos valores de la vida.

- Vamos, que han ‘esmiajado’ todo lo establecido haciéndole migas, dividiéndolo y desmenuzándolo…

- ¡También!

- Es que señor Manuel, he reflexionado mucho estos días sobre ello, legando a la conclusión de  que el mensaje final al que ya llegaron otros antes que yo, es: “Que no somos nada sin la referencia de los otros y que sólo llegaremos a lo que somos a través de la ayuda de los demás”. Por ello no he entendido todo lo insolidario que viene ocurriendo hace muchos siglos; pero que se ha incrementado en los últimos tiempos. Y me hago una pregunta dolorida… ¿Cómo es posible que aparezcan tantas personas, hombres y mujeres, muertos solitarios en sus domicilios, después de días y años, sin que nadie se dé cuenta?

- Yo tengo otra que tampoco es “manca”… ¿Cómo es posible que año tras año se incrementen los incendios intencionados? Sabes que fui toda la vida pastor de ovejas y que pateé la-Senara-(tierra para ser sembrada) junto a las ovejas y he visto la trasformación del campo. Por ello me duele este quemar intencionado de una naturaleza pródiga por lo que conlleva en pérdidas económicas, en la flora y fauna y algunas veces humanas. Puedo asegurarte que ello me hace perder la fe en la humanidad y pe pregunto hasta la saciedad… ¿Cómo es posible?

- Mira, ahora me doy de vez en cuando una vuelta por algunos lugares del terruño. (ver foto). Y te digo sinceramente a algunas veces se me quitan las ganas, pues siempre vuelvo a casa envuelto en los recuerdos… “Saltigallo”, “Los Ingleses”, “La Solanera”, “Camino Vallesa”, “El Frejol”, “La Vega”, “Cuesta el Moro”, “El Burro”, “El Salmoral”, “Las tres Rayas”, “Sendero el Molino”, “La Parralera”, “Los Frailes”, “Aguacepos”, “La Mata Tunalvaro”, “El Pozuelo”…

- Señor Manuel, intuyo que se ha puesto usted triste pensando que estos lugares entrañables ya no son evocados salvo por los más viejos del lugar o… ¿Por qué usted tiene ya dificultades para ir y volver de ellos andando?

- Por los dos motivos y algunos más. Que como bien decías antes. “Me has producido esa –tristeza transitoria- que todos experimentamos alguna vez en nuestra vida”. Y ello, duele.

- Anímese hombre; y tómese sosegadamente un chupito rico de nuestro –vermú-con anchoas que va acompañado hoy de unas “chichas” sabrosas que nos ha traído su amigo el señor Venancio. Además debo reconocerle que usted ha sido valiente al expresar sus sentimientos libremente y le aconsejo (también vale para mí), que nunca pierda la autoestima y la confianza en las propias capacidades… ya que si a ello se une el sentimiento de culpa y los dolores físicos podemos terminar en la depresión. Y como diría nuestra querida amiga Mari Loli: ¡Pordioooooos!

- Nosotros tristes sí, pero nunca deprimidos, atreviéndonos a pensar sin hacer daños y destrozos, ni tampoco dividir ni desmenuzar, siempre haciendo amigos. (ver foto). Pues eso.