Miércoles, 28 de octubre de 2020

Trenes que perdemos y que deben volver

En las últimas semanas Renfe ha ido recuperando paulatinamente las frecuencias y servicios ferroviarios que habían sido suspendidos temporalmente por el estado de alarma y la situación sanitaria. Sin embargo, esta recuperación de servicios no ha llegado a Salamanca, que sigue bajo mínimos en el número de frecuencias con la capital nacional, sin que se hayan recuperado las suprimidas por la pandemia.

Bien es cierto que Salamanca no es la única provincia que no ha visto restituidos sus servicios ferroviarios, pues en nuestra vecina Zamora hay un notable enfado por seguir privados de los servicios pre-pandemia y, especialmente, por la no recuperación del tren madrugador a Madrid, que tanto costó a los zamoranos lograr. Y tres cuartos de lo mismo pasa en la provincia de León, donde el servicio Ponferrada-Madrid sigue sin fecha de retorno y se han suprimido los servicios ferroviarios que unían la capital berciana con el País Vasco.

Una situación que contrasta con la de otras provincias de la comunidad autónoma, como Ávila, Segovia y Valladolid, que han corrido mejor suerte y han visto restituidas recientemente frecuencias y servicios por parte de Renfe hacia Madrid.

Y es que, mientras Salamanca posee ahora mismo apenas un Alvia y cinco trenes convencionales al día con Madrid, paralelamente Ávila posee quince trenes diarios con la capital de España, mientras que Valladolid posee veintiún trenes que le conectan con Madrid al día. Unos números de servicios de los que se quedan muy lejos tanto Salamanca como Zamora, contando esta última con apenas tres trenes a Madrid al día.

Sin embargo, pese a no haberse visto restituidos los servicios con la capital eliminados en primavera en Salamanca o Zamora, esta cuestión no ha logrado que los grandes partidos en estas provincias hayan decidido hacer un frente común para su recuperación, siguiendo enfangados en guerrillas del “y tú más” cuyo único resultado es que estas provincias sigan perdiendo trenes, en esta ocasión de manera literal.

En el caso concreto de Salamanca, ya empieza a parecer un odio premeditado de Renfe hacia nuestra tierra, pues parece que no bastó con quitarnos el tren Ruta de la Plata que nos permitía a los salmantinos una conexión por ferrocarril a norte y sur, tampoco que nos quitasen el de La Fuente-Barca D’Alva que nos conectaba con Oporto, que nos quitasen los trenes directos a Bilbao y Barcelona desde Salamanca, ni haber dejado sin personal a la estación de tren de Ciudad Rodrigo, que languidece sin poder despachar billetes.

Por otra parte, hoy el tráfico ferroviario de Salamanca hacia Madrid, con menos frecuencias que nunca tras el estallido de la pandemia, se desvía en parte por Medina del Campo, reduciendo el número de pasajeros por la línea directa que a través de Peñaranda y Ávila enlaza Salamanca con Madrid, preparando el terreno para un futuro cierre de este tramo Salamanca-Ávila, que hará que Renfe se ahorre la inversión en la electrificación y modernización de este tramo de vía, que sí se halla electrificado desde hace medio siglo entre Ávila y Madrid, y que dejará a Peñaranda sin ferrocarril.

Y es que el maltrato ferroviario a la provincia de Salamanca sigue dando pasos, dejándonos cada vez más incomunicados por tren, y avocándonos a que seamos cada vez menos competitivos, pues las cosas se encaminan a que a medio plazo sólo podamos dirigirnos hacia cualquier destino en España pasando por la provincia de Valladolid, mientras nuestros representantes aplaudirán porque nos dejen algunos trenes en dirección Madrid sin necesidad de hacer transbordo.

Y si llegamos a ese punto, el tren de ser atractivos para la implantación de empresas ya habrá pasado y sólo nos quedará esperar la agonía definitiva de la provincia, si es que no estamos ya inmersos en ella, camelados por unos representantes que por defender el interés general de Salamanca sólo entienden el de mantener caliente y seguro el asiento de su poltrona concedida por obra y gracia de sus jefes en Valladolid y Madrid.