Martes, 22 de septiembre de 2020

Vivir es solo apto para valientes

He comprendido al fin, que lo mejor de la vida es simplemente vivirla

Hoy intenté jugar haciendo trampa, engañando a la vida, intentado olvidarme de despertar para así huir de la realidad, pero empecé a dar vueltas en la cama y no me quedó otra que levantarme, y es que reconozco que hay veces que no sé qué hacer para que la vida no pase tan deprisa. Ni tan loca. Por desgracia, o tal vez por suerte, no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí, pero de ese modo no nos queda más remedio que disfrutar cada día al máximo, como si fuese el último.

Sintiendo así solo me queda pensar que todos somos grandes héroes, porque vivir es solo apto para valientes. No seremos menos grandes por sentir miedo, al contrario, hay veces que cuanto mayor sea éste, mayor será nuestro espíritu de superación y nuestra fuerza, siempre que el pánico no nos bloquee, ni dejemos de ser conscientes de otra cosa que no sea él mismo y es aquí donde reside verdaderamente nuestra valentía.

Cuando entendemos que la vida es magia somos más conscientes de que debemos celebrarla más, aprovecharla al máximo, compartirla y disfrutarla siempre: el simple hecho de cerrar los ojos cuando nos acaricia el viento en la cara, disfrutar del cariño que guarda un abrazo o empaparnos de la sensación que nos provoca la voz de nuestros hijos cuando nos dicen: “papá, te quiero mucho”. Siempre hay algo bueno que contar y si te paras a pensar, son muchos los sueños y compromisos que vas afrontando a lo largo de la vida, de los años, los días, de cada minuto… y estos pueden ser de todo tipo, profesionales o personales. Tenemos que vivir con toda la intensidad que podamos, que no sintamos que hemos perdido la oportunidad que nos brinda cada momento, o que no nos hemos dejado llevar por la risa floja, que no hemos aprovechado la música, la lectura o compañía que nos inspira, que no sintamos que nos desviamos del rumbo que nosotros mismos nos hemos marcado.

Lo cierto es que a veces voy sin saber que todo puede y va a cambiar, pero he comprendido al fin, que lo mejor de la vida es simplemente vivirla, dándolo todo, recibiéndolo todo, sin detener ni perder el tiempo, conscientes, buscando refugio en lo que nos dé paz, pero afrontando lo que nos encontramos cuando por la mañana abrimos los ojos.