Martes, 22 de septiembre de 2020
Las Arribes al día

El sacerdote Miguel Ángel García toma posesión de la parroquia de Vilvestre

El joven párroco expresaba su deseo de “servir con entusiasmo a esta nueva comunidad”, unida a las parroquias de Cerezal de Peñahorcada, Mieza y Saucelle, de las que también es su responsable

El obispo, Jesús García Burillo, junto con el nuevo párroco de Vilvestre, Miguel Ángel García / FOTOS: DIÓCESIS DE CIUDAD RODRIGO

El joven sacerdote Miguel Ángel García tomaba ayer sábado posesión de la parroquia de Vilvestre, ceremonia que despertó un gran interés entre los vecinos de esta localidad perteneciente a la Diócesis de Ciudad de Ciudad Rodrigo.

La ceremonia estuvo presidida por el obispo Administrador Apostólico, Jesús García Burillo, junto con el Arcipreste hasta ahora Administrador parroquial, Jean Claude Bizimungu, además del Rector del seminario y varios compañeros sacerdotes.

Miguel Ángel García, con dos años de ministerio sacerdotal, añade la parroquia de Vilvestre a las de Cerezal de Peñahorcada, Mieza y Saucelle, de las que es actualmente responsable. Sucede como párroco al sacerdote Victorino García Benito, quien “durante cuarenta años ha servido generosamente a esta parroquia, fundando una conocida residencia de mayores, y a la que renunciaba por edad el pasado mes de mayo”, recuerdan desde la Diócesis.

A la celebración asistieron los padres y familiares del joven sacerdote, que vivieron este momento con la emoción oculta por las mascarillas. También asistía al acto el alcalde de la localidad, Juan Ángel Gorjón, quien le dio una bienvenida cordial y su promesa de colaboración, con la corporación municipal. Asimismo, asistían integrantes de la comunidad de Marta y María, y numerosos fieles protegidos convenientemente con mascarillas y distanciamiento social, cumpliéndose así las normas sanitarias, “las cuales imprimían austeridad al acto, aunque sin privarla de calidez y belleza”, señalan desde la Diócesis Civitatense.

El nuevo párroco expresaba su deseo de “servir con entusiasmo a esta nueva comunidad”, unida a las parroquias que actualmente atiende. En sus primeras palabras se ofrecía a los fieles para “caminar juntos en una sociedad difícil y sufrida”. El obispo, por su parte, le animó a “ejercer su ministerio dedicándose en especial a las familias, a los jóvenes, a los ancianos y a los más pobres, con un espíritu jovial como corresponde a su edad y a su disposición llena de gozo y esperanza”.