Lunes, 28 de septiembre de 2020

Estrenar horario 

El armario se abre y aparecen pantalones que quedan excesivamente justos, mangas extremadamente cortas, ropas exageradamente inapropiadas para cuerpos que daban estirones desproporcionados según iban pasando los días del verano. Tampoco su lenguaje conserva esa estructura de niño pequeño, y se ha ido alargando con más palabras. Las frases también han crecido, como las piernas, y las expresiones ya no son las mismas. Los pequeños se espigan como hace el trigo en el campo cuando quiere alcanzar el sol.

En la cabeza se agolpan emociones, vivencias, recuerdos, nombres, nuevos juegos aprendidos, normas más difíciles para rememorar temas más complicados, aplicaciones nuevas, y una agenda repleta de teléfonos que antes no existían en la memoria de la tarjeta SIM.

Junto a todo lo vivido, la inquietud por los horarios nuevos, las prisas, el desayuno rápido porque ya no hay excusa para entretenerse más. Cambia el ritmo igual que se modifican con el tiempo las sintonías de las bandas sonoras de las vidas de otros que vemos en pequeñas y grandes pantallas.

La riqueza y variedad que ofrece el verano llena la memoria de almacenamiento del móvil, de poses, de instantáneas que, al mirarlas, tiran del hilo y sacan todo lo demás: los sonidos, las voces, los encuentros, las experiencias… La vida queda enlatada en puntos suspensivos para la eternidad.

Mientras, las mochilas van llenas de aventura. Para unos, con nuevos cuadernos y estuches porque, en realidad, cambian poco las cosas y las formas de aprender. Olor a libro nuevo que permanecerá para siempre en el recuerdo. Y, los sacapuntas, a coro, haciendo su trabajo. Para otros, se colman de incertidumbres: el no saber cómo será el curso que se inicia, las recientes instrucciones, los nuevos soportes tecnológicos, el pánico a un nuevo confinamiento, el protocolo anticontagios…

Los centros educativos son el espacio en el que desemboca tanto lo mejor como lo peor de cada casa. El lugar al que encarga la sociedad que unifique los valores, solvente las diferencias, resuelva los conflictos procedentes de las desigualdades, potencie la convivencia y el respeto, y transmita la cultura que, cada día que pasa, se incrementa exponencialmente en nuevos conocimientos. Los colegios, ensayo general de una constante vida en común.

De nuevo, la escuela, (esa comunidad educativa formada por alumnado, familias, y profesionales), como cualquier otro recinto dedicado a aprender, se enfrenta a un gran reto: el de dar la respuesta adecuada ante una situación de pandemia nunca antes vivida.

Y, ante tamaño cometido, es crucial que todo el resto de los implicados, desde arriba hasta abajo, haya realizado correctamente sus deberes.