Domingo, 27 de septiembre de 2020

“Si hay otro confinamiento será un desastre para el sector del vino en Salamanca”

Las bodegas de la provincia dan salida a sus caldos principalmente a través de restaurantes y tiendas especializadas, que estuvieron cerradas durante el estado de alarma

Miquel Udina, director técnico de la D.O.P. Sierra de Salamanca

La Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca ha emitido esta campaña en torno a un 30% menos de tirillas o contraetiquetas que en un año normal. Sin datos exactos este es un indicativo que ofrece una aproximación a los datos que arrojará la campaña cuando se dé por concluida. Aunque aún no han calculado exactamente las pérdidas, desde la Denominación de Origen Protegida sí son conscientes del daño que hizo a las bodegas el confinamiento. Su principal canal de venta son restaurantes y tiendas especializadas por dicha razón, “si hay otro confinamiento será un desastre”, asevera Miguel Udina, director Técnico de la Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca. Considera que “es muy difícil hacer predicciones”, y que tienen esperanza porque “esta zona nuestra cuenta con ventajas”. Se refiere a la situación “remota, aislada y despoblada” de la Sierra de Salamanca. En estos momentos estas características ofrecen una garantía de seguridad al visitante. Las diez bodegas que certifican sus vinos con este indicativo de calidad también sacan gran parte de sus vinos a través de la venta directa en establecimientos de la zona.

Otro canal importante de venta es la exportación que las dificultades y la incertidumbre también han originado que se haya “parado bastante”.

El coronavirus ha afectado a esta área de ventas y también a la propia cosecha. Hay bastantes mermas originadas por la falta de tratamientos preventivos contra el mildiu durante el estado de alarma. Por esa razón se perdió mucho durante la floración. Otras dos condiciones que tienen más que ver con la climatología, que han provocado una reducción aproximada de un 30% de producción, vienen derivados del verano seco, que ha provocado que “la vaina no haya crecido más”. Esta misma razón ha originado el que la falta de agua hiciera que los jabalíes buscaran saciarse con la uva.

El pasado 25 de agosto comenzó la cosecha de forma progresiva en la zona, primero fueron dos bodegas, después se sumaron otras dos, y más tarde se generalizó en las diez que forman parte de la Denominación de Origen Protegida. Al tratarse de una zona especial, con alturas diferentes y características orográficas muy dispares, “hay bastante diferencias entre las zonas tempranas, que son las más bajas, y las tardías, que son las situadas a más altitud”. El viñedo en la Sierra de Salamanca está situado entre los 400 y los 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar.

“Puede ser una añada interesante”, augura Mikel Udina, aunque aun es temprano para hacer esta valoración. Las noches frescas de estos días de cosecha juegan a favor de la buena calidad del futuro vino. “No habido otras enfermedades a parte del mildiu que seca racimos, pero no afecta a la calidad”, detalla Udina.

La cosecha de la uva suele hacerse en familia, anteponiendo todas las medidas de seguridad de cara a evitar el coronavirus, pero por manos expertas que conocen bien los viñedos y las clases de uvas. Es necesario este conocimiento para reconocer la variedad Rufete, que es la que se recolecta primero y se diferencia del resto de posibles variedades, que en ocasiones están intercaladas en una misma plantación. En estos lares la cosecha se hace totalmente a mano porque se trata de viñedos muy antiguos, pequeños, dispuestos en bancales. “Nuestros mayores plantaron el viñedo muy junto, en marcos de metro y medio por metro y medio, para aprovechar el terreno”, describe el director técnico de la denominación. Esto imposibilita la mecanización de esta labor.

La Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca cumple este año una década de vida. Todos los planes se han trastocado por causa del coronavirus. “Habíamos planeado actividades multitudinarias, visitas de hosteleros, una feria en junio,.. y finalmente todo fue anulado”, lamenta Udina. Además, este año tampoco se podrá hacer la presentación anual de caldos que cada años reúne en noviembre a 500 personas. Todo este esfuerzo, así como la presencia de esta figura de calidad en otros escaparates nacionales tendrá que ser sustituido por otro tipo de promoción. Están preparando futuras campañas a través del mundo virtual, quizá en forma de “presentaciones online o catas virtuales”, adelanta Udina, aunque reconoce que “llegar a la gente sin poder reunirla es complicado”.

Las características especiales de la zona, que normalmente han sido una traba quizá se conviertan ahora en un aliciente. Su despoblación, lejanía, y orografía, permitirán convertir en un atractivo para muchas personas el poder acudir a una zona “muy remota y aislada”, con el fin de hacer turismo natural y sano visitando los bancales. Esta será, posiblemente, otra forma de dar a conocer los vinos con Denominación de Origen Protegida de Sierra de Salamanca.