Lunes, 28 de septiembre de 2020

Virgen de la Vega

La Virgen de la Vega seguirá echándonos una mano en la superación de la pandemia que nos azota, y en otras graves carencias económicas y sociales que tendremos que soportar

En esta semana se celebraba en la ciudad de Salamanca la fiesta de la Virgen de la Vega. La figura de esta Virgen está tallada en madera revestida de plata y preside el retablo mayor de la Catedral Vieja de Salamanca. Es una imagen románica del siglo XII.

La imagen perteneció al monasterio de Santa María de la Vega en tiempos en que lo habitaban los canónigos de San Agustín. Con el tiempo, este monasterio ha pasado a formar parte de una amplia fundación dedicada a cuidar de los niños pobres y de los ancianos necesitados.

Cuando el monasterio dejó de estar bajo el cuidado de los canónigos de San Agustín, la imagen pasó a la parroquia de San Polo, junto a las murallas, en la puerta de San Pablo. Después paso al convento de San Esteban de los padres dominicos. Y, finalmente, el obispo dominico Fray Francisco Barbado Viejo la trasladó al lugar que ocupa hoy en el centro del retablo de la Catedral Vieja, que tenía por titular a Santa María, convirtiendo ahora a la Virgen de la Vega en patrona y protectora de la ciudad de Salamanca y su tierra.

La fiesta de la Virgen de la Vega se celebra el ocho de septiembre, que en el calendario litúrgico general corresponde al día de la Natividad de Nuestra Señora. En ese mismo día se celebran muchas Vírgenes titulares de diferentes lugares por toda España. Entre nosotros se celebra ese mismo día la fiesta de la Virgen de la Peña, a la que se considera patrona de las tierras de Castilla.

Todos los años, la fiesta de la Virgen de la Vega se celebraba en la ciudad de Salamanca con gran solemnidad, con una gran eucaristía presidida por el señor obispo y con asistencia del alcalde de la ciudad y buena parte de la corporación municipal. El primer edil pronunciaba un importante discurso ofrenda, en el que agradecía a la Virgen las gracias y beneficios recibidos en la ciudad de Salamanca a lo largo del año anterior, y le solicitaba ayuda para los proyectos más sobresalientes del año siguiente.

En la víspera se hacía una procesión con la Virgen, organizada por la asociación de damas de la Virgen de la Vega y por la del Traje Charro, procediéndose al final en la Plaza de Anaya a una espléndida ofrenda floral.

Este año, con motivo de las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus, esas manifestaciones han sido sencillamente suprimidas, como la procesión y ofrenda floral, o reducidas a la mínima expresión al no poderse celebrar la misa de fiesta con más de 25 personas.

Pero la Virgen de la Vega sigue ahí como patrona de la ciudad de Salamanca, y ha dado nombre a diferentes instituciones, como el original hospital de la Seguridad Social, que recibió el nombre de Hospital Virgen de la Vega. O la que fue Casa Diocesana de Ejercicios, en el Alto del Rollo, que fue y sigue siendo la Casa de Espiritualidad o de Ejercicios Virgen de la Vega.

También en la Casa de la Iglesia hay una gran sala de conferencias a la entrada del edificio, a la que se puso el nombre de sala Virgen de la Vega. Aunque después, en un afán de disminuir el sentido cristiano o de abreviar, se la ha llamado sala Virgen Vega. Lo mismo ha ocurrido con el hospital que ha acabado llamándose hospital Virgen Vega. Lamentablemente.

Este año tampoco han podido celebrarse acontecimientos culturales y festivos que otras veces promovía el ayuntamiento y a las que contribuían otras instituciones particulares, como el circo, celebraciones deportivas diversas, o corridas de toros. Tampoco se han celebrado en la víspera de la fiesta los apreciadísimos fuegos artificiales en el puente romano.

Con todo, el ayuntamiento se las ha ingeniado para ofrecer al público por streaming conciertos y otros espectáculos y obras teatrales en el patio chico de la catedral, u otros conciertos y espectáculos en lugares cerrados, unos y otros siempre sin espectadores directos, pero dando oportunidad de pasar buenos ratos a los aficionados de cualquier tipo de manifestaciones festivas presentadas por individuos o pequeños grupos. Y lo mismo se ha hecho en la Catedral Nueva con sus 25 celebradores asistentes los días de la novena y en la Eucaristía de la fiesta

La Virgen de la Vega estará contenta con los esfuerzos llevados a cabo tan limitadamente por los salmantinos, y seguro que seguirá echándonos una mano en la superación de la pandemia que nos azota, y en otras graves carencias económicas y sociales que tendremos que soportar en el año próximo.