Sábado, 19 de septiembre de 2020

Los agricultores buscan reducir gastos tras una campaña con precios “por los suelos”

Entre las posibles alternativas, optarán por cambios a cultivos que requieran menos tratamiento como la avena

Luis Herrera Martín en su tractor. / Jorge Holguera

Ante la incertidumbre actual, los agricultores de la provincia no pueden dejar de sembrar, pero si buscan fórmulas para abaratar gastos. La caída de rentabilidad generada por la reducción del precio de las cosechas y el incesante incremento de los gastos de producción están haciendo a los labradores tomar medidas para salvar sus explotaciones. En el caso de Luis Herrera Martín, agricultor cerealista, que labra tierras en la finca de La Carolina de Cantalapiedra y otros términos, el planteamiento para la nueva campaña pasa por aumentar superficie dedicada a avenas y reducir hectáreas de trigo.

La avena es un cultivo que requiere menos gastos pues no necesita de tratamientos herbicidas y, en último recurso, según venga el año, se puede dedicar a forraje. El trigo, sin embargo, requiere unos tratamientos más costosos. Por otro lado, el trigo suele cotizarse a un precio mayor que la avena. Teniendo como referencia la última semana completa del mes de agosto, la Lonja de Salamanca cotizaba el trigo a 172 euros la tonelada y la avena a 145. El precio de la segunda si tiene más que ver con el mercado nacional, pero el del primero se atiene a las cotizaciones del grano importado, es decir, el que llega en grandes barcos a los puertos de Santander y La Coruña, según explica Carlos Sánchez Rodríguez, secretario provincial de UPA. Esto sucede porque España es país deficitario en trigo, es decir, aunque la cosecha sea muy buena, la demanda a nivel nacional es superior a la oferta.

Esto sucede con la paja, que, al no importarse, permite que su precio se establezca más en atención a las necesidades en la provincia y otras cercanas.

Una de las especialidades de Luis Herrera es la recogida y empacado de paja. Este año el precio de este producto es mínimo y este profesional comenta la abundancia de paja que aún queda sin recoger en Burgos. “Como venga otro año bueno no va a hacer falta paja para el año que viene”, manifiestas. Los ganaderos se han abastecido esta campaña y han llenado los almacenes de este alimento y cama para su ganado con material para dos campañas porque el precio es bueno.

En general en opinión de Herrera, “la campaña ha sido buena de producción, pero todos los precios a la baja”. En su caso calcula unas medias de trigo de 4.000 kilos y de avenas, parecidas.

Otro cultivo que ha sembrado, pero en una proporción no muy amplia de su explotación es girasol, pues “en secano hay pocas alternativas”, considera. No se arrepiente porque “estaba muy bueno, pero se está secando”. La primavera ha favorecido las fases iniciales del girasol, pero el verano sin una gota de agua ha contribuido a mermar la producción esperada. Además, se están barajando precios bajos que tienen preocupados a los cultivadores de girasol. Esta es una alternativa prácticamente imprescindible en los secanos de la provincia.

En La Carolina ya están arando

La falta de lluvia durante todo el verano tiene el terreno muy seco, algo que no es inconveniente para que Luis Herrera haya comenzado a arar las tierras, tiene que avanzar en las labores para poder realizar todas las tareas. Ahora las explotaciones deben tener muchas hectáreas para que los agricultores puedan obtener un salario. Estos días trabaja con el subsolador, abriendo los terrenos que sembrará de cereales. Es consciente que el gasto de hierro y de combustible es mayor pero no puede arriesgarse a la espera de lluvias porque no se sabe cuándo llegarán. El trabajo en el campo continua.

En cuanto a la salida de la cosecha se refiere, este agricultor duda si vender la producción de trigo ahora o más tarde. Relata que ya ha sacado parte de la cosecha pero que aún tiene un millón de kilos almacenados en la nave a la espera de que se ajuste un precio de mercado que le permita salvar los costes y obtener un beneficio necesario para hacer frente a las grandes inversiones que requiere una explotación de estas características.