Miércoles, 30 de septiembre de 2020
Béjar al día

Marcos Sala recoge el premio Ciudad de Béjar del Centro de Estudios Bejaranos 

El CEB ha premiado en la edición de 2019 un trabajo que pone en valor el Museo Valeriano Salas por su importante colección de guardas de sables japoneses

Acto de entrega del Premio Ciudad de Béjar a Marcos Sala

Marcos Sala Ivars ha sido galardonado por el Centro de Estudios Bejaranos con el 7º Premio Ciudad de Béjar en su 23ª edición, por su trabajo de investigación El tesoro samurái de Béjar. Estudios sobre la Colección ‘Valeriano Salas’ de Béjar de guardas de sables japoneses. Un estudio de investigación que viene a poner en valor el importante patrimonio museístico de la ciudad.

Marcos Sala es doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en armas y cultura japonesa. Ya en 2018, con motivo de su tesis doctoral, sacó a la luz pública,  la importancia de las piezas japonesas que guardaba en su haber el legado de Valeriano Salas.

Hoy su trabajo vuelve a ponerse en valor, esta vez por el CEB, al otorgarle un galardón que ha quedado desierto en 16 ocasiones de sus 23 convocatorias, lo que da una idea de la calidad exigida para ser concedido.

La intención de Marcos Sala al presentarse a este premio ha sido dar a conocer su investigación sobre las monturas de sables japoneses de la colección de Valeriano Salas, no sólo a la población de Béjar, sino también al mundo entero: “quiero que el mundo entero se dé cuenta del gran tesoro samurái que tiene la ciudad de Béjar”.

Marcos Sala recogió el premio el pasado sábado en un acto que tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Béjar, en el que explicó que la colección bejarana es la que contiene más piezas de montura de sables japoneses de toda España y además de gran valor, como la fabulosa pieza de Iwamoto Konkan (1744-1801), o la única existente en España de la escuela Shinomiya. El experto investigador ha calificado las piezas de Béjar como verdaderas joyas de oro, cobre y plata, con incrustaciones y cloisonne, que usaban los samurái en la época de mayor esplendor de su cultura, que coincidió entre los siglos XVII y XIX, justo el periodo al que pertenece toda la colección del museo.

El conocimiento de la existencia de esta colección le llegó a través de bibliografía y referencias de otros investigadores, pero el trabajo que le ha valido el reconocimiento del CEB, ha sido  el estudio pormenorizado que ha realizado Sala Ivars de cada una de las piezas, encuadrándolas en su contexto, ofreciendo su datación y el nombre de los artistas orfebres que las elaboraron dentro de las diferentes escuelas y tradiciones.

Una parte importante del premio es la publicación de este riguroso estudio, con ello el CEB contribuye a realizar una importante labor de divulgación y puesta en valor que viene a sumarse la gran repercusión mediática que ya tuvo la tesis del Dr. Sala en 2018.

El tesoro samurái de Béjar

Se encuentran expuestas al público en el Museo Valeriano Salas más de 40 piezas de monturas de catanas, perfectamente conservadas, del periodo de mayor esplendor samurái. A diferencia de otros autores, Marcos Sala diferencia entre la época de mayor esplendor bélico, entre los siglos XII y XV, y la de mayor esplendor cultural, que tuvo lugar cuando a partir del XVII, cuando ya el guerrero samurái no se tenía que centrar en las batallas sino que podía dedicar su tiempo a labores de mecenazgo e hidalguía, consagrando sus recursos no a la compra de armas sino a la ornamentación y cuidado de las que ya poseía.

Las catanas, según ilustra  Salas, están concebidas para ser desmontadas como mínimo una vez al año para ser limpiadas sus piezas, pero solía hacerse con mucha mayor frecuencia, estos sables se consideraban un complemento de moda y las piezas se cambiaban para que la montura fuera acorde con el evento social al que acudía el samurái, incluso llegó a haber toda una legislación en la capital administrativa que regulaba el protocolo de las las piezas que se podían llevar a una recepción en función del lugar y las personalidades que asistieran.

Los artistas eran en su mayoría orfebres de prestigio, algunos de ellos con sus respectivas escuelas, igual que ocurría en occidente con los artistas. La dificultad en la identificación de las piezas es que muchos de ellos usaban entre dos y 15 nombres diferentes, por lo que la muestra bejarana y su divulgación gracias al CEB y al trabajo de Marcos Sala, será fuente de estudios durante mucho tiempo.