Lunes, 28 de septiembre de 2020

Vuelta al cole. Escuela de vida

“Colegio”  desde el latín significa “reunir” y “escuela” desde el griego, “ocio y tiempo libre”. Nuestra casa escuela por supuesto no ha cerrado y ha seguido creciendo en oportunidades, construyendo itinerarios posibles de servicio a la sociedad sobre los pilares de exfracasados escolares.

Es presencial e intentando cumplir al máximo los contradictorios mensajes de las autoridades sanitarias y las protocolarias de las administraciones educativas. Buscan culpables desde sus burbujas telemáticas entre los que no tienen el  lujo de poder quedarse en casa y los que no queremos, porque nuestra vida no vale más que la de nuestros chicos, nuestros mayores, los africanos, americanos o asiáticos. Siempre con mascarilla.

Un centro de protección cierra por un niño  positivo. Los mandan a casa donde no tienen condiciones y pueden esparcir el virus y los educadores se van a casa y siguen cobrando.

Si consideran contacto estrecho aún teniendo mascarilla y nos aíslan tendremos que hacer ERTES para poder contratar otros educadores, si hay, para atender a los chicos.

Nosotros de momento estamos teniendo mucha suerte con un equipo muy comprometido y responsable. Ahora que aumente el número al empezar las clases aumentará un riesgo asumible y con planes para que los positivos que haya que aislar puedan seguir estudiando telemáticamente.

Nuestras casas escuela son a “Full Time”, también fines de semana donde montamos a caballo, cuidamos aves, estudiamos , buscamos desde la asamblea soluciones a problemas personales e interpretamos el mundo.

Nuestras banderas son los más hundidos. Son ave fénix. No sólo es cultura la película de parásitos o el Joker. Este fin de semana nuestras chicas han soñado con la nueva Mulán de Disney y hemos podido analizar desde un cuento el empoderamiento con más eficacia que discursos frikies de ordas ideológicas de un lado u otro.

La realidad de la dependencia afectiva, el enamoramiento en relación tóxica, la implicación judicial. La educación sin compromiso personal es como el hambre en el mundo sin nombres propios, no duele igual.

Como dice el cuento guaraní del colibrí. Llevamos una pequeña gota de agua en el pico y volamos hacia el fuego, no huimos de él, se pueden reír de nosotros. ¿ Podemos servir de inspiración y entre muchos apagar  el incendio?.

Por supuesto seguiremos hablando de ecosistemas, haciendo ecuaciones, analizando la segunda guerra mundial y explicando el sistema nervioso. Pero somos estudiantes de medicina que desde el primer día nos enfrentamos al covid, arquitectos que en primero de Fp básica hacemos bioconstrucciones y niñas maltratadas por querer a su madre y a su pareja.

El virus de la apisonadora humana sigue su curso con unos pocos aplastando a la mayoría. No es necesario, nos podemos alinear para salir juntos de las amenazas  terrestres y extraterrestres.

La vida tiene que ser bella para los inocentes. Empezamos el curso porque nuestros alumnos nos necesitan, la prioridad son ellos, ¿qué sindicatos tienen los excluidos sociales?. Si creemos en la escuela, la prioridad ahora no son los aumentos de salario o de vacaciones. ¿ Podemos arrimar el hombro y no crear  por miedo egoísta más daños colaterales que el propio virus?.