Lunes, 28 de septiembre de 2020

Sólo Dios hace lo imposible

 

Si se siembra, se recoge. Dios nos da la semilla, pero somos nosotros los que tenemos que sembrarla. Él se encargará de hacerla crecer, con nuestra ayuda, claro está. No hay crecimiento sin Dios; pero tampoco hay fruto si la persona no colabora con Dios. Todo o casi todo lo hace el Señor; pero es el ser humano el que tiene que colaborar con él, o por lo menos, dejarle que él haga su obra y no estorbarle.

 

Dios llama a personas concretas: Abraham, Moisés, para prestar un servicio comunitario; por su servicio todas las comunidades de la tierra serán benditas por medio de ellos (Éx 1,3-6).

 

Jesús elige a Doce de entre los discípulos para continuar su obra. La misión va destinada, originariamente, a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Su programa misionero comprende dos momentos: el anuncio del reino y la realización de los signos mesiánicos. Palabra y acción. Deberán anunciar con palabras y obras que está llegando el Reino de los Cielos. Jesús manda a los apóstoles a anunciar la Buena Noticia. Y esto es lo que nos manda, también, a todos y a cada uno de nosotros, el ir al mundo entero y proclamar el Evangelio, es decir, llevar la esperanza a los enfermos, a los pobres, a los que sufren, a los huérfanos, a los moribundos, a los que dudan que Dios exista en medio de los seres humanos. No se puede anunciar la Buena noticia sin ser testigo de la resurrección y con cara triste.

 

Somos las manos de Dios; él nos necesita para seguir bendiciendo, curando, acariciando. Él pide que le prestemos los pies para seguir caminando.

Dios nos necesita, aunque todo o casi todo lo haga él. J. L. Martín Descalzo nos dice:

     “Sólo Dios puede dar la vida; pero tú puedes ayudar a transmitirla.

            Sólo Dios puede dar la fe; pero tú puedes dar tu testimonio.

            Sólo Dios es el autor de la esperanza; pero tú puedes hacer lo posible.

            Sólo Dios puede dar amor; pero tú puedes enseñar a otros cómo se ama.

            Sólo Dios puede hacer lo imposible; pero tú puedes hacer lo posible…”.