Miércoles, 30 de septiembre de 2020
Ciudad Rodrigo al día

¿De quién son las competencias?

José Antonio Navarro reflexiona sobre las competencias de cada administración a raíz de lo ocurrido en la pandemia

Como ciudadano de a pie, si le preguntas a unos cuantos vecinos de cualquier comunidad de España de quién son, te dirían que del gobierno central.

Bueno, no en todas, pero sí en aquellas que no nos hemos quitado la cochapa de la centralidad de Madrid.

Seguimos culpando de todo al gobierno central gobierne quien gobierne.

En nuestro caso es la Junta de Castilla y León.

Aún recuerdo a un gran profesional de la medicina J.M.F, diciéndonos cuando se negociaron las competencias que el Sr. Herrera estaba negociando treinta mil millones de las entonces pesetas a la baja, es decir, menos de las que realmente necesitábamos para nuestra sanidad.

Pero si preguntas a cualquiera todos los males vienen de Madrid. 

Y todo por agradar al Sr. Aznar que fue el que las transfirió.

Posteriormente, aún tengo en la retina al presidente de Castilla y León, pidiéndole al Sr. Solbes ese dinero que no fue capaz de pedirle al Sr. Aznar.

Lógicamente esos casi doscientos millones de euros han ido en detrimento de la calidad de nuestra sanidad, y ahora se está viendo en esta pandemia que quieren recortar hasta las visitas médicas a todas nuestras comarcas.

Creo que se debería hacer pedagogía para que los ciudadanos sepan quién rige con servicios fundamentales, como la sanidad, la educación, etc.; y los ciudadanos sepan lo que tienen que hacer en función de cómo se gobierna en su comunidad. 

No sé si fueron buenas esas transferencias, pero esta pandemia ha puesto de manifiesto el reino de taifas que ello supone.

Una descoordinación de directrices, datos (algunas comunidades dando datos un tanto dudosos en función del interés de la comunidad), contrataciones de profesionales, y servicios, que dependiendo del partido que gobierne se apoyan más en la medicina privada, que en la joya de la Corona que es la pública. 

Creo que debería abrirse un gran debate sobre ello y que se paliara este descontrol creado por unas negociaciones a todas luces perjudiciales para los ciudadanos de a pie, que en definitiva somos los sufridores.