Lunes, 28 de septiembre de 2020

Por la senda de la recuperación 

La mayoría de los políticos saben lo que son los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Los ciudadanos debemos saber que es el nombre que se le da al presupuesto económico público en España, incluyendo la totalidad de los ingresos y gastos del sector público estatal. Debemos saber que es la ley más importante que se promulga anualmente. La que determina la política del Gobierno en la mayor parte de sus ámbitos de actuación. Y que, consecuentemente, es la base sobre la que se mueve la economía del Estado en ese año en concreto.

Los aspectos básicos de los PGE están contemplados y definidos en el Artículo 134 de la Constitución de 1978. Corresponde al Gobierno su elaboración y a las Cortes Generales su examen, enmienda y aprobación, teniendo que estar aprobados antes del 31 de diciembre de cada año.

Siendo así, ¿Por qué llevamos tres años sin aprobar presupuestos e incumpliendo esta norma fundamental para la convivencia? Por la falta de voluntad para negociar de unos y otros y por las luchas partidistas cuando no territoriales. Seguimos prorrogando los últimos presupuestos aprobados del 2018.

Ante la situación de emergencia sanitaria y de crisis generalizada en todos los ámbitos, no podemos seguir así. Es necesario aprobar nuevos presupuestos que tengan en cuenta, de forma manifiesta, las circunstancias de incertidumbre en la que estamos, así como la recesión técnica en la que nos encontramos, con una caída histórica del Producto Interior Bruto (PIB) del 18,5% en el segundo trimestre del 2020, como consecuencia de la pandemia. 

El primer paso necesario dado lo refleja el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 15 de julio, que se hace eco de la orden del día anterior por la que se dictan las normas para la elaboración de los PGE para el 2021. Como no podía ser de otra forma, dice que se orientarán a la consecución de los objetivos de la política económica, social y medioambiental de Gobierno, adecuando ingresos y gastos, teniendo en consideración las recomendaciones del Consejo Europeo.

Y como tampoco podía ser de otra forma, los PGE de 2021 vienen marcados por la emergencia sanitaria y la consecuente crisis económica. No se trata pues de unos presupuestos más al uso y para un año normal, sino que han de ser unos PGE especiales, capaces de paliar los tremendos efectos negativos generados por el coronavirus, que sienten las bases para la reconstrucción económica y social del país, que aporten estabilidad institucional y que fortalezcan la credibilidad de España en el exterior.  

Para ello hace falta una tregua política en la lucha partidista, que nuestros políticos piensen menos en ellos mismos y más en los ciudadanos. Es preciso una altura de miras en la política nacional, voluntad para negociar y llegar a acuerdos. Deben ser unos PGE sensatos e incluyentes, no excluyentes. Es obligado intentar acordar y pactar esos presupuestos, por el bien de todos.

La ronda de contacto que en estas fechas está llevando a cabo el Gobierno con los representantes de los partidos políticos es el camino necesario, aunque no suficiente, para la aprobación de esos presupuestos, porque el Ejecutivo no tiene los votos suficientes para aprobarlos en solitario. Los grupos parlamentarios juegan su papel, están en su derecho a la crítica y han de ser escuchados en sus propuestas para mejorar o cambiar el proyecto de presupuestos. Pero no es saludable para el país ni para la ciudadanía el negarse a negociar esos presupuestos. Es su deber y obligación como representantes políticos, contribuir al mejor bienestar de los ciudadanos.

El patriotismo, la defensa y el sentir de España se demuestran arrimando el hombro, todos, para la recuperación del país y el bienestar social.

Pensando en el esfuerzos que tenemos que hacer, les dejo con Revolver y su famoso ‘Eldorado’: https://www.youtube.com/watch?v=hBnu_XtbCTI

                                                                                                       Aguadero@acta.es